Dante Gebel es un pastor, conferencista y conductor de televisión argentino, nacido en San Martín, Provincia de Buenos Aires, hace 57 años. Reside en Los Ángeles, Estados Unidos, donde lidera la megaiglesia River Church, con capacidad para 10.000 personas. Conocido por su carisma y fuerte presencia mediática, Gebel se convirtió en una figura de gran popularidad, especialmente tras la pandemia, gracias a sus transmisiones en vivo por YouTube que convocaban a millones de espectadores. Su gira de monólogos y reflexiones, el show «Dante Gebel: PresiDante», agota entradas en teatros como el Gran Rex de Argentina, mezclando humor, anécdotas personales y mensajes profundos. Su impacto trascendió el ámbito evangélico, llegando a realizar la oración en la asunción presidencial de Nayib Bukele en El Salvador.

El Salto a la Política y la Grieta
Actualmente, Gebel es noticia en Argentina por los rumores y movimientos que sugieren una posible candidatura presidencial para 2027, lo que ha generado una intensa polémica en el escenario político.
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Ruptura en el oficialismo: Su posible postulación abrió una grieta interna en el espacio libertario. Sectores cercanos a Santiago Caputo, líder de Las Fuerzas del Cielo, lo han criticado duramente, calificándolo de un proyecto «artificial e impuesto desde arriba» y «antinatural», contrastándolo con el ascenso «genuino» de Javier Milei.
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Apoyos y opositores: Gebel es impulsado por dirigentes que se han alejado de La Libertad Avanza, como el legislador Eugenio Casielles, uno de los fundadores del partido, y cuenta con el respaldo de figuras no partidarias, como el sindicalista Juan Pablo Brey (aeronavengantes).
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Tensión evangélica: La irrupción de Gebel también incomoda a los legisladores evangélicos que integran el oficialismo. Gebel es visto por algunos líderes de ese sector como demasiado abierto y mediático, generando reservas sobre su figura.
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Un outsider diferente: En un contexto de fatiga ciudadana hacia la política tradicional, Gebel se presenta con un perfil que ofrece empatía y cercanía, evitando las narrativas de confrontación. Su figura despierta irritación porque rompe moldes, apelando a un electorado heterogéneo que prioriza la esperanza por sobre los dogmas partidarios o religiosos.
Gebel se posiciona como una variable impredecible, un outsider que, con una base sólida de seguidores y una plataforma internacional, altera el tablero político argentino, obligando a oficialistas y opositores a redefinir sus estrategias.









