La crisis en Medio Oriente sumó nuevas señales de escalada este lunes, luego de que Irán advirtiera que está preparado para sostener una guerra prolongada, mientras Israel lanzó una nueva ofensiva en Líbano y potencias occidentales debatieron su estrategia frente al conflicto.
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Ali Larijani, aseguró que su país se encuentra listo para un enfrentamiento de larga duración y sostuvo que Irán no inició el conflicto, afirmando que sus fuerzas solo actuaron en defensa propia. En un mensaje publicado en redes sociales, prometió que la respuesta iraní será “feroz” y que el país hará pagar a sus adversarios por lo que calificó como un error de cálculo.
La advertencia se produce tras los ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Teherán y otras ciudades iraníes, en los que murió el líder supremo Alí Jamenei junto a altos mandos militares y civiles, según informes oficiales. Como respuesta, Irán lanzó oleadas de misiles y drones contra bases estadounidenses e israelíes en la región.
Nueva ofensiva en Líbano
En paralelo, el ejército israelí confirmó ataques contra posiciones de Hezbolá en Líbano, donde murió Hussein Makled, jefe del cuartel general de inteligencia del grupo. Según el Ministerio de Salud libanés, los bombardeos en el sur del país y en suburbios de Beirut dejaron al menos 31 muertos y 149 heridos.
Israel explicó que la ofensiva respondió al lanzamiento de cohetes y drones desde territorio libanés, en represalia por la muerte de Jamenei. En el plano diplomático, la canciller palestina Varsen Aghabekian Shahina reclamó una postura internacional firme en defensa del derecho internacional y del pueblo palestino.
Europa se posiciona con cautela
Mientras tanto, Francia reiteró su disposición a participar en la defensa de países del Golfo y de Jordania bajo acuerdos vigentes. El canciller francés Jean-Noël Barrot advirtió, sin embargo, que la acción militar contra Irán debería haberse discutido previamente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y alertó sobre el riesgo de una espiral de violencia prolongada.
En este contexto, Francia, Alemania y Reino Unido reafirmaron que podrían adoptar medidas defensivas coordinadas con Washington, aunque Berlín ya dejó claro que no planea participar en acciones militares directas.
Tensiones entre aliados
La crisis también generó fricciones entre aliados occidentales. El presidente estadounidense Donald Trump se declaró “muy decepcionado” con el primer ministro británico Keir Starmer por haber demorado la autorización para usar la base de Diego García, en el archipiélago de Chagos, para operaciones contra Irán. Londres finalmente aceptó el uso de la instalación solo para fines defensivos específicos.
El escenario refleja una región en plena escalada, con advertencias de guerra prolongada, ataques cruzados y un delicado equilibrio diplomático que preocupa a la comunidad internacional por el riesgo de un conflicto de mayor alcance en Medio Oriente.
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