Israel y el Líbano acordaron este jueves un alto el fuego de 10 días, en un movimiento que abre una ventana inédita para retomar el diálogo tras décadas de tensiones, según anunció el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, luego de mantener conversaciones telefónicas con los líderes de ambos países.
En este marco, el mandatario confirmó además que invitará al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y al presidente libanés, Joseph Aoun, a la Casa Blanca para avanzar en las que calificó como “las primeras conversaciones significativas desde 1983”. “Ambas partes desean la paz, ¡y creo que sucederá pronto!”, expresó.
El cese de hostilidades regirá desde las 17 (hora del este de EE.UU.), las 18 en Argentina, y forma parte de un entendimiento más amplio impulsado por Washington.
“Acabo de tener excelentes conversaciones con el muy respetado presidente Joseph Aoun, de Líbano, y el primer ministro Bibi Netanyahu, de Israel. Estos dos líderes han acordado que, para lograr la paz entre sus países, iniciarán formalmente un alto el fuego de 10 días”, escribió Trump en Truth Social.
Un acuerdo con condiciones y objetivos de largo plazo
El entendimiento incluye el compromiso de crear “las condiciones propicias para una paz duradera”, con reconocimiento mutuo de la soberanía e integridad territorial. También establece que Israel conservará su derecho a la legítima defensa, incluso durante el cese de hostilidades.
Por su parte, el Gobierno libanés deberá impedir que Hezbolá y otros grupos armados no estatales lancen ataques contra Israel, en un intento por reforzar el control estatal sobre el territorio.
El documento, resultado de “productivas conversaciones directas celebradas el 14 de abril”, sostiene además que ambas partes “no están en guerra” y se comprometen a negociar de buena fe un acuerdo integral que garantice seguridad y estabilidad.
Entre los puntos centrales, se destaca que:
- El cese de hostilidades comenzará el 16 de abril de 2026 a las 17 por un período inicial de 10 días, como gesto de buena voluntad.
- Podrá prorrogarse por mutuo acuerdo si hay avances y Líbano demuestra control efectivo de su territorio.
- Israel mantendrá su derecho a la legítima defensa, aunque se compromete a no realizar operaciones ofensivas en territorio libanés durante la tregua.
- Líbano deberá impedir ataques de Hezbolá y otros grupos armados, con apoyo internacional.
- Las fuerzas de seguridad libanesas serán las únicas responsables de la soberanía nacional.
- Estados Unidos facilitará nuevas negociaciones, incluyendo la demarcación de la frontera.
“Estos compromisos tienen como objetivo crear las condiciones necesarias para negociaciones de buena fe que conduzcan a una paz y seguridad duraderas”, concluye la declaración estadounidense.
La postura de Israel y la “zona de seguridad”
Tras el anuncio, Netanyahu confirmó que Israel no se retirará de sus posiciones en el sur del Líbano durante la tregua.
“Permaneceremos en una zona de seguridad de 10 kilómetros”, afirmó, al tiempo que describió el área como “mucho más fuerte, mucho más potente y mucho más sólida que la que teníamos antes”.
“Ahí es donde nos quedaremos. No nos vamos”, subrayó.
El primer ministro explicó que el objetivo es evitar infiltraciones y ataques con misiles, y remarcó que el alto el fuego busca facilitar negociaciones. “En las conversaciones, tenemos dos demandas: el desarme de Hezbolá y un acuerdo de paz sostenible, desde una posición de fuerza”, sostuvo.
En paralelo a las negociaciones, aviones israelíes destruyeron el puente Qasmiyeh, una infraestructura clave sobre el río Litani que conecta Sidón con Tiro.
El ataque, realizado en dos fases y precedido por un operativo con drones, interrumpió gravemente el tránsito en la principal carretera costera hacia Beirut, mientras el ejército libanés evacuó la zona y cerró accesos.
Además, se reportaron bombardeos contra vehículos en rutas estratégicas, en medio de la continuidad de enfrentamientos en la frontera.
Israel también ordenó la evacuación total de civiles en el sur libanés hasta el río Zahrani, a unos 40 kilómetros de la frontera, como parte de su estrategia para consolidar una “zona de seguridad”.

Repercusiones y tensiones regionales
El anuncio del alto el fuego generó reacciones inmediatas en actores clave de la región. Fuentes de Hezbolá advirtieron que cualquier tregua debe incluir un cese total de los ataques israelíes sin excepciones.
En tanto, el líder hutí de Yemen, Abdul-Malik al-Houthi, expresó su respaldo a Hezbolá y calificó las acciones israelíes como una “agresión grave”, afirmando que es imposible “ignorar o guardar silencio”.
Al-Houthi también acusó a Estados Unidos e Israel de avivar la inestabilidad regional y sostuvo que la campaña militar buscaba derrocar al gobierno iraní, aunque —según dijo— fracasó.
Desde finales de marzo, los hutíes lanzaron misiles y drones contra Israel en apoyo a sus aliados en Irán, Irak, Líbano y Palestina, en un contexto de creciente tensión.
Estas declaraciones se producen tras el alto el fuego del 8 de abril entre Irán, Estados Unidos e Israel, luego de 40 días de combates, y en medio de negociaciones fallidas entre Teherán y Washington en Islamabad.
El factor diplomático: una oportunidad histórica
Trump calificó como “muy emocionante” la posibilidad de una reunión en Washington y adelantó que podría concretarse “en las próximas una o dos semanas”.
“Creo que vamos a tener una reunión”, afirmó ante periodistas, y describió la tregua como “un paquete pequeño pero muy bueno”.
El presidente estadounidense incluso deslizó que, de alcanzarse un acuerdo permanente, Líbano “se encargará de Hezbolá”, y no descartó visitar el país “en el momento oportuno”.
Por su parte, Aoun había señalado previamente que “el alto el fuego es el punto de partida natural para las negociaciones directas”, aunque en las últimas horas había declinado participar en una llamada con Netanyahu debido a los ataques en curso.
El acercamiento entre ambos líderes representa un hecho inédito: no se producía un contacto de este tipo desde hace aproximadamente 34 años.
En paralelo, Estados Unidos e Irán mantienen gestiones diplomáticas para un acuerdo regional más amplio, con mediación de actores internacionales como Pakistán. Los esfuerzos se concentran en temas críticos como el programa nuclear iraní, el control del estrecho de Ormuz y compensaciones de guerra.
Se espera una nueva ronda de negociaciones en territorio pakistaní, cuyo resultado será clave para definir la estabilidad de Medio Oriente en el corto plazo.









