La Asamblea de Expertos de Irán habría designado oficialmente a Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido ayatolá Alí Jamenei, como el nuevo Líder Supremo de la República Islámica.
La decisión se produce en el momento más crítico para el régimen desde la Revolución de 1979, tras la confirmación de la muerte de su padre en la reciente ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel. Aunque el sistema iraní no es formalmente hereditario, la elección de Mojtaba rompe con la tradición clerical, priorizando la continuidad del linaje en medio del caos bélico.
Analistas internacionales coinciden en que el nombramiento fue respaldado y blindado por la Guardia Revolucionaria Islámica, que habría presionado a la Asamblea de Expertos para garantizar un liderazgo firme, alineado con la línea dura y con capacidad de represalia militar.
Tras los bombardeos masivos en Teherán y Qom, que descabezaron gran parte de la cúpula política y militar, se confirmó que Mojtaba se encuentra a salvo, con buena salud y ejerciendo activamente el control del Estado.
Mojtaba asume el mando en un país bajo fuego y con una economía asfixiada, enfrentando retos clave para la supervivencia del régimen. Entre ellos, coordinar la respuesta contra activos de EE.UU., Israel y potencialmente aliados europeos, como el ataque reciente a la base británica en Chipre; evitar fracturas internas en el estamento clerical que cuestionen la legitimidad de la sucesión “dinástica”; y gestionar el colapso logístico derivado del cierre del espacio aéreo y la destrucción de centros de mando.
Por su parte, la Casa Blanca, bajo la administración de Donald Trump, aún no ha emitido un comunicado oficial sobre el nombramiento, aunque el Secretario de Estado Marco Rubio reiteró que el objetivo de la ofensiva estadounidense es la “degradación total” de las capacidades de mando iraníes, independientemente de quién ostente el título de Líder Supremo.
Israel bombardeó el centro del liderazgo iraní y sitios nucleares clave









