Otro duro golpe para la cultura argentina en una semana marcada por las pérdidas: tras la muerte de Luis Brandoni el lunes, este martes se confirmó el fallecimiento de Luis Puenzo, uno de los realizadores más influyentes de la historia audiovisual del país. El director, guionista y productor tenía 80 años y, según informó su entorno cercano, en los últimos años se había mantenido alejado de la vida pública debido a problemas de salud.
Su nombre quedó inscripto de manera indeleble en la cultura nacional e internacional por haber dirigido “La historia oficial”, la película que en 1986 se convirtió en la primera producción argentina en ganar un Premio Oscar a la Mejor Película Extranjera. Ese logro no solo consagró su carrera, sino que también marcó un antes y un después para el reconocimiento global del cine argentino.
La noticia de su fallecimiento llega en un contexto de duelo para el ámbito cultural, apenas horas después de conocerse la muerte de otras figuras destacadas, lo que acentúa el impacto en el sector artístico. Por el momento, no trascendieron las causas del deceso.
Una obra clave para narrar la memoria argentina
El mayor legado de Puenzo está ligado a “La historia oficial” (1985), un film emblemático que abordó con profundidad y sensibilidad las consecuencias de la última dictadura militar en Argentina. La película, protagonizada por Norma Aleandro y Héctor Alterio, se centra en la apropiación de niños nacidos en cautiverio y en la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo por restituir sus identidades.

La obra no solo fue reconocida por la Academia de Hollywood, sino que también recibió importantes distinciones internacionales, entre ellas premios en el Festival de Cannes y un Globo de Oro. Su impacto trascendió lo cinematográfico para convertirse en una pieza fundamental en la construcción de la memoria colectiva del país.
A partir de una narrativa íntima y profundamente humana, Puenzo logró interpelar a audiencias de todo el mundo sobre uno de los capítulos más oscuros de la historia argentina, consolidando su lugar como un referente del cine comprometido.
Trayectoria, gestión y legado en la industria
Más allá de su obra más célebre, Puenzo desarrolló una extensa carrera que incluyó títulos como “Gringo viejo” (1989), “La peste”, basada en la novela de Albert Camus, y “La puta y la ballena” (2003), protagonizada por Leonardo Sbaraglia y Aitana Sánchez Gijón.
Su aporte al cine también se extendió al rol de productor, impulsando proyectos de relevancia internacional como “Wakolda” y “El niño pez”, dirigidas por su hija Lucía Puenzo, así como “Infancia clandestina”, de Benjamín Ávila, entre otras producciones destacadas.
Además, tuvo una participación activa en la institucionalidad del cine argentino. Fue miembro fundador de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina e integró su primera comisión directiva. Entre 2019 y abril de 2022, se desempeñó como presidente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), desde donde impulsó políticas para el desarrollo del sector.
Su figura fue clave tanto en el plano creativo como en la consolidación de estructuras que fortalecieron la industria audiovisual nacional.
Con su muerte, el cine argentino pierde a uno de sus nombres más influyentes y a un creador que supo combinar calidad artística, compromiso social y proyección internacional. Su obra, especialmente “La historia oficial”, seguirá siendo un punto de referencia imprescindible para entender el vínculo entre cine, memoria e identidad en la Argentina.
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