El próximo domingo 10 de mayo, Nueva Córdoba será escenario de la 8ª edición del “Camisetazo”, un evento que ya se consolidó como punto de encuentro para fanáticos, coleccionistas y amantes del fútbol. La cita será de 15 a 21 en Vidón Bar (Achával Rodríguez 152), con una propuesta que trasciende la compra y venta para poner en valor la historia detrás de cada prenda.
La iniciativa nació del impulso de Maxi Gandolfi, junto a Mauricio Ardiles y Andrés Arévalo, quienes encontraron en las camisetas mucho más que indumentaria deportiva. En diálogo con Hoy Día Córdoba, Gandolfi explicó: “El Camisetazo nace desde una pasión genuina. Con Mauricio y Andrés veníamos recorriendo ferias y convenciones, todos apasionados por las camisetas de fútbol como símbolo de identidad, memoria y pertenencia”.
Según detalló, el evento surgió ante la falta de un espacio en Córdoba que reivindicara ese valor simbólico. “Surge un poco de esa necesidad de darle valor a esas reliquias que muchas veces guardan historias familiares, de tribuna, partidos, viajes y momentos imborrables. Y en Córdoba no había un espacio así”, señaló.
Sin saber cómo iba a responder el público, los organizadores decidieron apostar por la propuesta. El resultado superó las expectativas: “Se armó una comunidad muy grande, donde conviven hinchas de River, Boca y equipos cordobeses sin ningún problema, incluso con gente que viene del interior y de otros países”, destacó.
Más que un evento comercial, el “Camisetazo” busca consolidarse como un espacio cultural del hincha. “Detrás de esta propuesta hay hinchas y coleccionistas que entendemos que una camiseta no es solo una prenda, sino un pedazo de historia. Por eso buscamos que sea más que un evento: una experiencia, donde cada camiseta u objeto tenga algo para contar”, afirmó Gandolfi.
En esta octava edición, el encuentro apuesta a reforzar ese perfil, ampliando la propuesta con otros objetos vinculados al universo futbolero. Además de camisetas, habrá banderines, pergaminos, figuritas coleccionables, stickers y distintos artículos que forman parte de la cultura de cancha.
El público que asiste también refleja esa diversidad. “Va gente de todo tipo: coleccionistas que buscan una joya de los 80, personas que llevan la camiseta heredada de su familia o quienes simplemente se acercan a escuchar historias”, contó el organizador.
Y es justamente ese intercambio el que le da identidad al evento. “Siempre aparecen camisetas rarísimas o prendas con anécdotas increíbles. Muchas veces alguien lleva una camiseta pensando que es una más y termina siendo una reliquia. Eso es lo mejor del Camisetazo: nunca sabés si vas a encontrar una camiseta o una historia”, concluyó.
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