Por la ida de las semifinales de la Champions League, el Atlético de Madrid igualó 1 a 1 frente al Arsenal en el estadio Metropolitano. El encuentro, que tuvo a Julián Álvarez como figura y también como motivo de preocupación, dejó la llave totalmente abierta de cara a la definición del próximo martes en el Emirates Stadium.
El trámite comenzó adverso para el Colchonero, que sufrió en el cierre de la etapa inicial cuando Viktor Gyökeres capitalizó un penal sancionado a instancias del VAR, tras una infracción muy discutida de Dávid Hancko.
Sin embargo, el equipo de Diego Simeone salió con otra cara a jugar el complemento y acorraló a los Gunners. El premio llegó a los 11 minutos, luego de una mano de Ben White dentro del área. Julián Álvarez se hizo cargo de la ejecución y, con un remate potente y cruzado que dejó sin opciones a David Raya, decretó el empate parcial. El ex River y Manchester City estuvo intratable en ese pasaje del encuentro e incluso casi anota un tanto olímpico que el arquero británico logró desactivar.
La jugada que encendió las alarmas
El gran susto de la jornada europea se produjo pasada la media hora del segundo tiempo. A los 28 minutos, Álvarez fue a presionar alto, llegó antes a la pelota dividida, pero Eberechi Eze trastabilló y cayó con todo el peso sobre el tobillo izquierdo del cordobés.
Si bien el campeón del mundo pudo reincorporarse y caminar con algo de dificultad, el Cholo decidió no arriesgarlo y mandó a la cancha a Álex Baena en su lugar. Tras el encuentro, el entrenador confirmó: «Julián sufrió un golpe y me pidió salir». Afortunadamente, minutos después se lo vio junto a sus compañeros sin mayores signos de dolor, llevando tranquilidad tanto a Madrid como a la Selección Argentina de cara al Mundial.
En el tramo final, el Arsenal intentó reaccionar y empujó buscando la victoria. Hubo otro penal sancionado a favor de la visita, pero el árbitro principal dio marcha atrás tras revisar la acción en el monitor.
El Colchonero aguantó el asedio y ahora deberá buscar la clasificación a la gran final (pautada para el 30 de mayo en Hungría) en territorio visitante, donde intentará sumarse al ganador de la serie entre el PSG y el Bayern Múnich.









