El papa León XIV aprovechó su visita pastoral a España para dejar un mensaje de unidad, paz y solidaridad, tanto en el marco de la inauguración de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia de Barcelona como a pocas horas del inicio del Mundial de Fútbol 2026. El Pontífice utilizó el deporte como metáfora de la vida en comunidad y volvió a llamar al diálogo frente a los conflictos que atraviesa el mundo.
A través de su cuenta oficial de X, Robert Francis Prevost, reconocido admirador del fútbol, reflexionó sobre el comienzo de la Copa del Mundo que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá. «Mañana comenzará el Mundial, y muchos estarán atentos a los partidos», escribió, antes de compartir una enseñanza inspirada en el deporte.
«El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos», expresó el Papa. Además, agregó que «quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida», en un mensaje que rápidamente tuvo repercusión entre los fieles.
El Pontífice también recordó que «el cristiano, además de ser bondadoso y amable, ha de ser compasivo, amar sin interés y buscar el bien de los demás», afirmando que en cada persona que sufre «es el mismo Señor quien pide y recibe, quien es acogido o rechazado, amado o despreciado».
Las reflexiones llegaron mientras León XIV desarrolla una intensa agenda en España, donde el lunes presidió la histórica misa de inauguración de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, la nueva aguja central del templo diseñado por Antoni Gaudí, cuya construcción se inició hace más de 140 años y que ahora se convirtió, con 172,5 metros de altura, en el edificio más alto de Barcelona y de la Iglesia católica en el mundo.
Durante la ceremonia, que contó con la presencia de los reyes Felipe VI y Letizia, el presidente Pedro Sánchez y más de 200 cardenales y obispos, el Papa volvió a pronunciar un fuerte mensaje contra la violencia y la exclusión.
«No podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente incluso antes de que nazca. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora o a quien huye de la miseria», sostuvo antes de bendecir la nueva torre coronada por una cruz monumental.
Al referirse a la obra de Gaudí, León XIV destacó que el arquitecto catalán concibió el templo «con el deseo de narrar los misterios de la vida del Señor», transformándolo en una verdadera peregrinación espiritual hacia Cristo. Tras la celebración religiosa, la Sagrada Familia fue escenario de un espectáculo de luces que iluminó las torres del templo y proyectó la figura del llamado «Arquitecto de Dios».
La jornada pastoral también incluyó una histórica visita a la cárcel de Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires, convirtiéndose en el primer Papa en ingresar a una prisión de Barcelona. Allí compartió un encuentro con 80 internos y les transmitió un mensaje de esperanza.
«El pasado no condena el futuro», afirmó citando a San Agustín, al tiempo que recordó que «todo ser humano es digno por el mero hecho de haber sido querido, creado y amado por Dios». Además, alentó a los detenidos a no perder la esperanza y a mirar hacia adelante, convencido de que ninguna persona queda fuera del amor de Dios.
Con mensajes dirigidos tanto al mundo del deporte como a la paz, la solidaridad y la reconciliación, León XIV volvió a utilizar un acontecimiento de alcance global como el Mundial de Fútbol para llamar a la fraternidad y al compromiso con los demás, en un contexto internacional marcado por los conflictos y las divisiones.









