Diversos funcionarios de Australia, Brasil y Canadá expresaron su disconformidad con la política arancelaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump y los gobiernos de los tres países anunciaron que tomarán diferentes medidas para contrarrestar los efectos de esa política.
Según informes de la agencia de noticias Xinhua, el viceprimer ministro australiano, Richard Marles, declaró este viernes que el nuevo arancel contra el trabajo forzoso anunciado por Estados Unidos “carece de sentido”.
Marles declaró en diálogo con la radio de la Corporación Australiana de Radiodifusión (ABC) que el Gobierno federal estaba decepcionado por la decisión de la administración Trump de imponer dicho arancel.
El nuevo arancel entrará en vigor el viernes con una tasa del 10% y del 12,5% sobre las importaciones procedentes de 60 países acusados por los Estados Unidos de no combatir el trabajo forzoso, sustituyendo un arancel temporal del 10 por ciento que expiró.
Las exportaciones de Australia a los Estados Unidos estarán sujetas al arancel más alto del 12,5 %. “En nuestra opinión, esto realmente carece de sentido. Seguimos planteando este argumento a la administración Trump, tanto en materia de comercio como en lo que respeta a nuestra postura sobre el trabajo forzoso”, comentó.
El ministro australiano de Comercio y Turismo, Don Farrell, declaró que los aranceles son injustificados, incompatibles con el acuerdo de libre comercio entre Australia y los Estados Unidos, y que deben eliminarse.
“Las medidas de Australia para combatir el trabajo forzoso y la esclavitud moderna se encuentran entre las más contundentes del mundo, y nuestro liderazgo es reconocido internacionalmente, incluso en Estados Unidos”, afirmó Farrell.
A principios de julio, la Embajada de Australia en Washington presentó una objeción formal ante el Representante Comercial de Estados Unidos contra la propuesta de arancel al trabajo forzoso. La objeción argumentaba que no existía “ninguna base probatoria creíble” para la imposición de dicho arancel a los productos australianos.
Para Brasil, la medida es «arbitraria e injustificada»
Por su lado, Brasil rechazó la decisión de Estados Unidos de imponer un arancel del 12,5% a sus productos como resultado de una investigación realizada bajo la Sección 301 de la legislación comercial estadounidense sobre importaciones vinculadas al trabajo forzado.
La Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia de Brasil anunció en un comunicado que recurrirá a la Ley de Reciprocidad Económica y al mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC), al calificar la medida de “arbitraria e injustificada”.
Por otro lado, el politólogo brasileño Leonardo Trevisan subrayó que su país tiene la oportunidad de diversificar las exportaciones tras el “tarifazo” (arancel) estadounidense sobre sus productos, con China y la Unión Europea (UE) como mercados clave.
Profesor de Relaciones Internacionales de la Escuela Superior de Propaganda y Marketing (ESPM) y politólogo formado en la Universidad de San Pablo (USP), Trevisan indicó en entrevista con Xinhua que la medida forma parte de un resurgimiento de una política “proteccionista y aislacionista” de Washington, en vísperas de elecciones.
El especialista señaló que el impacto económico del nuevo gravamen será significativo, pero destacó que Brasil tiene capacidad para ampliar sus destinos comerciales y reducir su dependencia del mercado estadounidense, en un contexto de reordenamiento del comercio internacional.
Las voces desde Canadá
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, afirmó que su Gobierno hará “lo que sea necesario” para defender los intereses nacionales en respuesta a las recientes amenazas de aranceles estadounidenses, informaron medios locales.
Carney declaró que se están considerando de medidas de represalia si su Gobierno no logra un acuerdo con Trump, antes de que entren en vigor los nuevos aranceles estadounidenses, información medios locales. “Todo está sobre la mesa dependiendo del resultado de las negociaciones con Washington”, afirmó Carney en una conferencia de prensa tras una reunión con líderes provinciales y territoriales en Charlottetown, Isla del Príncipe Eduardo.
Respecto a las posibles represalias si los nuevos aranceles entran en vigor el próximo mes, Carney indicó que Canadá tiene “una amplia gama de opciones al respecto”. “No necesitamos responder por adelantado. De hecho, creo que sería contraproducente en este momento responder por adelantado”, advirtió e hizo hincapié en que Canadá protegería y apoyaría a sus trabajadores, agricultores, empresas y familias en medio de la presión comercial de Washington.
“Estamos en una posición más sólida que cuando comenzó esta guerra comercial hace 18 meses. Estamos en una posición más sólida gracias a la determinación de los canadienses y al enfoque de los primeros ministros reunidos en esta mesa”, comentó.
Trump firmó directrices para imponer un arancel adicional del 50 % a ciertos productos canadienses, acusando a Canadá de discriminar al comercio estadounidense. Los aranceles adicionales del 50 % sobre ciertos productos lácteos, bebidas alcohólicas, vehículos motorizados y productos relacionados entrarán en vigor el 19 de agosto, según documentos publicados en el sitio web de la Casa Blanca.
En respuesta, Carney describió el lunes los nuevos aranceles como “la última de una serie de acciones comerciales unilaterales de Estados Unidos que violan directamente el Acuerdo Canadá-Estados Unidos-México”. Carney afirmó que había conversado con Trump y que ambas partes acordaron intensificar las negociaciones comerciales.
El Senado de EE.UU. rechazó limitar los poderes de guerra de Trump








