El Senado de Estados Unidos rechazó este jueves una resolución que buscaba impedir que el presidente Donald Trump continuara las operaciones militares contra Irán sin autorización del Congreso, en una jornada marcada por nuevas tensiones políticas y por las advertencias del mandatario sobre una posible escalada del conflicto.
La iniciativa, impulsada por los demócratas para limitar los poderes de guerra del presidente, fue rechazada por 49 votos contra 47, en la primera votación de la Cámara alta sobre la guerra desde el fin del alto el fuego.
La senadora republicana Susan Collins se sumó a los demócratas y votó a favor de la resolución, mientras que el demócrata John Fetterman acompañó a la mayoría republicana y rechazó la medida.
La Cámara de Representantes aprobó una resolución similar
Horas antes, la Cámara de Representantes había aprobado por 214 votos contra 208 una resolución presentada por la legisladora demócrata Pramila Jayapal, que ordena retirar a las Fuerzas Armadas estadounidenses de las hostilidades contra Irán, salvo que exista una autorización expresa del Congreso.
La propuesta contó con el respaldo de cuatro republicanos —Tom Barrett, Brian Fitzpatrick, Warren Davidson y Thomas Massie— que rompieron la disciplina partidaria y votaron junto a los demócratas.
Las votaciones reflejaron las crecientes diferencias dentro del Congreso respecto de la estrategia militar de Trump, en un conflicto que se prolonga y genera cuestionamientos tanto por su costo como por el aumento de las bajas estadounidenses.
Trump analiza una ofensiva «más grande que nunca»
En paralelo al debate legislativo, Trump confirmó que estudia seriamente lanzar una nueva operación militar de gran escala contra Irán, incluso superior a la denominada «Operación Furia Épica», iniciada el 28 de febrero.
«Estoy considerando un ataque a gran escala. Más grande que nunca antes. Estoy cerca de tomar una decisión», afirmó el mandatario en una entrevista citada por Axios.
Además, sostuvo que Irán «no ha recibido suficiente dolor todavía» y aseguró que Israel se sumaría «en dos minutos» a una ofensiva si Washington lo solicitara, aunque reconoció que esa decisión tendría consecuencias para el Estado israelí.
Hasta el miércoles, las fuerzas estadounidenses acumulaban 12 días consecutivos de ataques contra objetivos militares iraníes, luego del fracaso de las negociaciones para reabrir el estrecho de Ormuz.
Nueva advertencia a Irán por los ataques hutíes
Trump también endureció su discurso contra los hutíes de Yemen, luego de que el grupo atacara dos petroleros sauditas en el mar Rojo.
A través de Truth Social, el presidente estadounidense responsabilizó directamente a Teherán por las acciones del movimiento rebelde y lanzó una advertencia.
«Si vuelven a hacerlo, Estados Unidos hará responsable a Irán y se impondrá un castigo militar grave tanto a la República Islámica como a los propios hutíes», afirmó.
El mandatario sostuvo que los hutíes actúan como un grupo subordinado a Irán, por lo que consideró que cualquier nueva agresión será interpretada como una acción respaldada por Teherán.
Crece la preocupación por el conflicto
La escalada militar también comenzó a tener impacto en los mercados internacionales. El precio del petróleo Brent alcanzó los US$100 por barril, su nivel más alto en dos meses, tras los ataques contra los buques sauditas.
Al mismo tiempo, una encuesta de The Washington Post e Ipsos mostró un creciente rechazo de la opinión pública estadounidense a la guerra: el 68% de los consultados considera que el conflicto con Irán «no vale la pena», mientras que solo el 28% respalda la intervención militar.
Trump, por su parte, volvió a criticar a los legisladores republicanos que apoyaron iniciativas para restringir sus facultades en materia bélica y los calificó como «perdedores», al sostener que dificultan su estrategia frente a Irán.









