La voz de Alba Carmona y la guitarra de Jesús Guerrero se encontrarán este jueves en el Teatro Real (San Jerónimo) para presentar Ofrenda, un trabajo que nació después de varios años de compartir escenarios y de construir juntos un lenguaje musical. La función será a las 20 y contará además con la participación de Alcántara Cultural, compañía cordobesa dirigida por la bailaora y creadora Lorena Acuña.
Para Jesús, será su primera visita a Córdoba. Ambos llegan a la ciudad después de haber recorrido distintos escenarios con un repertorio que parte del flamenco y se abre hacia las músicas populares de otras geografías, especialmente las latinoamericanas. Esa relación no es nueva para ellos. Según cuenta Alba, desde jóvenes sienten una particular atracción por esas músicas y por las similitudes que encuentran con las expresiones populares españolas.
“Hay muchos ritmos que se asemejan y casan muy bien con los ritmos flamencos”, explica la cantaora. En Ofrenda, esa búsqueda aparece en un repertorio donde conviven composiciones propias con versiones y diferentes formas musicales. El disco parte de la voz y la guitarra como elementos centrales, pero también de una intención más íntima.
“Nos parecía un título que evocaba cierta raíz y mestizaje con el pueblo, porque la ofrenda es algo muy de las calles, de la gente”, precisa la cantante catalana. Para ella, la palabra también tiene una dimensión espiritual vinculada con la manera en que la música acompaña su vida y les permite expresarse.
El proyecto llegó después de años de trabajo compartido. Jesús Guerrero había sido productor de los discos anteriores de Carmona y ambos ya habían comenzado a hacer conciertos como dúo. Sin embargo, hasta ahora no habían encontrado el momento de grabar un álbum juntos.
“Creo que es el resultado de un trabajo de muchos años de ir creando el repertorio con mimo, con delicadeza y sin prisas, en esta era que parece que todo tiene que ir rapidísimo”, señala Alba. Según cuenta, el proceso fue natural porque ya existía entre ellos un lenguaje desarrollado a través del tiempo.
Guerrero agrega que algunas canciones del disco ya habían sido probadas en vivo. Entre ellas está su versión de “Pequeño Vals Vienés”, un tema que el público les pedía que grabaran después de escucharlo en sus conciertos. De ese modo, algunas canciones llegaron al disco después de haber pasado primero por el escenario.

Una nana para bailar por bulerías
Dentro de ese repertorio aparece “Ramita de Limón Verde”, una nana que ambos compusieron para sus hijos. La canción habla del deseo de poder protegerlos y aliviar aquello que pueda dolerles. También recupera imágenes del barrio donde viven.
“Habla de los niños, del barrio donde vivimos y de ojalá tener un superpoder siempre en todo lo que te duela y te escueza”, cuenta la artista.
La canción tiene, además, una particularidad musical. Aunque se trata de una nana, fue construida sobre un ritmo de bulerías. “Es esa mezcla de algo que es para dormir, pero a la vez para bailar”, explica.
Esa convivencia de elementos atraviesa todo Ofrenda. El disco recorre diferentes paisajes de la música popular y cruza el flamenco con otras tradiciones. Aparecen el pasodoble, las nanas andaluzas, los cantes de ida y vuelta y otras influencias recogidas durante los años de trabajo de ambos.
La relación con América Latina ocupa un lugar especial. Alba destaca el idioma compartido, las formas de narrar y una expresividad que encuentra puntos de contacto con el flamenco. Jesús, por su parte, reconoce que como guitarrista su acercamiento a la música argentina estuvo marcado por artistas como Luis Salinas, Carlos Moscardini y Moscato Luna.
También aparecen otros nombres en sus escuchas. Carmona menciona a Mercedes Sosa, Goyeneche y Carlos Gardel, mientras que ambos destacan a músicos contemporáneos como Luna Monti, Juan Quintero y Casaca Trío.
Guerrero encuentra incluso similitudes concretas entre determinados ritmos. “Hay muchas similitudes entre los palos del flamenco y los ritmos de allá, como el tanguillo con la chacarera, o la zamba, la cueca y la bulería”, explica. Y resume esa relación como un intercambio: “Son músicas de ida y vuelta que se nutren mutuamente”.
Para el guitarrista, el vínculo con la música popular también tiene que ver con el lugar que ocupa el flamenco en España. “El flamenco en España es nuestra idiosincrasia, igual que para vosotros puede ser el folclore o el tango”, sostiene.
En ese sentido, explica que se trata de una música con la que se convive desde los primeros años. “Un niño escucha música de su tierra desde antes de nacer o desde que nace”, dice, y menciona como ejemplo que en Argentina pueden estar presentes desde pequeños figuras como el Chaqueño, Gardel o Goyeneche. En España, agrega, sucede algo similar con el flamenco.
“Abres cualquier puerta y escuchas flamenco, escuchas a Camarón, escuchas a Paco de Lucía”, afirma.
La conversación también llevó a Córdoba y a una música que todavía no conocen. Cuando supieron que el cuarteto ocupa un lugar central en la identidad musical de la ciudad, Guerrero tomó el dato con humor y aseguró que antes de la visita tendrían que ponerse al día.
Las sevillanas funcionan para Carmona como una referencia cercana. “En España también se bailan mucho las sevillanas, hay peñas, hay clases y los niños las bailan. Es algo muy del pueblo”, explica.
La chacarera, en cambio, sí despierta su interés. “Nos interesa muchísimo y nos encanta la armonía y la rítmica”, cuenta Guerrero.
Contra la velocidad
Más allá de las canciones, Carmona también habla de una preocupación que atraviesa su manera de entender la creación. En una época en la que el consumo musical está cada vez más atravesado por la rapidez, ella reivindica la escucha de una obra completa.
“Yo todavía soy muy romántica de escuchar una obra o un discurso de un artista porque es tu momento”, afirma. Para ella, grabar un disco implica registrar un momento artístico determinado, tomar decisiones sobre las canciones y los elementos que las acompañan y construir un discurso que pueda escucharse de principio a fin.
La artista reconoce que hoy existe una presión por captar rápidamente la atención. “Si en 10 segundos no te engancha una canción parece que no hay paciencia de escuchar y de reescuchar las cosas para redescubrir”, señala.
Frente a eso, defiende otra relación con el tiempo. “Queremos seguir apostando por esta música que se escucha con calma, de la que puedes aprender y permanecer en ella durante un tiempo”, sostiene.
Carmona relaciona esa velocidad con una dificultad más amplia para quienes crean. Para ella, un artista necesita vivir experiencias, atravesar emociones y tener algo que contar. “Hay una época social complicada con la cultura para mí gusto. También hay muchas propuestas pero a la vez hay mucho contenido vacío por la inmediatez, tú tienes que vivir cosas como artista para poder contar. A veces es imposible, no me pasan cosas todo el tiempo. Yo necesito sentir emociones para poder escribir. Y creo que de la otra manera es muy complicado hacer música”, explica. Por eso considera que la creación permanente y acelerada puede terminar chocando con el propio proceso de hacer una canción.
La propuesta escénica de Ofrenda también busca escapar de esa velocidad y, al mismo tiempo, de la quietud de un recital convencional. Aunque el espectáculo está sostenido por dos figuras, la voz y la guitarra, ambos trabajan para que durante la función haya movimiento y diferentes situaciones.
“Cuidamos mucho la parte escénica para que todo el rato pasen cosas”, explica Carmona. La intención es evitar que el espectáculo resulte estático o previsible y generar interacción con quienes estén en la sala.
“No es un concierto convencional a pesar de que somos pocos elementos, guitarra y voz”, agrega. Para el guitarrista, se trata justamente de salir del formato de “dúo, recital” y construir un viaje que pueda ser compartido por los músicos y el público.
La llegada a Córdoba será también una oportunidad para profundizar el vínculo con una cultura musical que conocen y admiran desde hace tiempo. Guerrero ya estuvo en Buenos Aires, pero será su primera vez en esta ciudad. Ambos aseguran llegar con expectativas y con ganas de encontrarse con la escena local.
La noche tendrá además una presencia cordobesa. Alcántara Cultural, dirigida por Lorena Acuña, abrirá la función antes del concierto de Carmona y Guerrero. La compañía se sumará así a una velada que tendrá al flamenco como punto de partida y a las músicas populares de España y América Latina como un territorio común.

La función será este jueves y tendrá a Alcántara Cultural como encargada de abrir la noche. Las entradas se consiguen en la boletería del teatro y a través de Autoentrada.









