El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aterrizó este lunes en Ginebra, Suiza, antes de trasladarse a la ciudad francesa de Évian-les-Bains, donde participará de la cumbre del G7, marcada por el reciente acuerdo entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra en Medio Oriente, la reapertura del Estrecho de Ormuz, la guerra en Ucrania y nuevas tensiones comerciales entre aliados occidentales.
La reunión de líderes, que se extenderá durante tres días, ocurre apenas horas después de que Estados Unidos e Irán confirmaran un memorando de entendimiento para detener el conflicto iniciado el 28 de febrero, aunque el escenario regional sigue siendo inestable por los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá en el sur del Líbano.
El acuerdo con Irán dominará la agenda
Con el entendimiento diplomático aún pendiente de firma formal —prevista para el 19 de junio en Ginebra—, Trump llega al G7 con cierto respaldo político para discutir con otros mandatarios los alcances del pacto, después de semanas de cuestionamientos internacionales por el manejo de la crisis en Medio Oriente.
El presidente francés, Emmanuel Macron, anfitrión de la cumbre, confirmó que el conflicto regional será uno de los principales ejes de debate y convocó a Egipto, Qatar y Emiratos Árabes Unidos para participar el martes de una sesión extraordinaria centrada en Oriente Medio.
“El objetivo será evaluar las implicaciones de este acuerdo, el apoyo al Líbano, la reapertura a largo plazo del Estrecho de Ormuz y, por supuesto, alcanzar un acuerdo sobre los programas nuclear y balístico de Irán”, afirmó Macron en un mensaje difundido antes del inicio de la reunión.
Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Canadá también emitieron una declaración conjunta en la que celebraron el entendimiento entre Washington y Teherán y lo definieron como “una oportunidad para restaurar la estabilidad regional y estabilizar la economía mundial”.
Ormuz, energía y la presión sobre los mercados
Uno de los temas centrales de la cumbre será la reapertura del Estrecho de Ormuz, el corredor marítimo por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial y cuya interrupción durante más de tres meses provocó fuertes tensiones en los mercados energéticos.
Los países del G7 buscan acelerar la normalización del tránsito marítimo para aliviar la presión sobre los precios internacionales del crudo, que reaccionaron con una baja tras el anuncio del acuerdo entre Estados Unidos e Irán.
A la espera de conocer los detalles definitivos del pacto, Francia y Reino Unido ya preparan una misión conjunta de apoyo para garantizar la reapertura del estrecho, junto a otros aliados. Macron aseguró incluso que el portaaviones francés Charles de Gaulle podría desplegarse “en dos o tres días” si fuera necesario.
“Nosotros defendemos el derecho internacional y haremos todo lo posible para que no haya un peaje”, afirmó el mandatario francés en declaraciones televisivas.
Desfile de líderes y una cumbre ampliada
Con la llegada este lunes del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, comenzó el desembarco de líderes internacionales en Évian-les-Bains, la ciudad francesa que alberga la cumbre del G7.
Aunque el grupo está integrado formalmente por Estados Unidos, Alemania, Japón, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá, el presidente francés, Emmanuel Macron, buscó ampliar el alcance político del encuentro con la invitación a mandatarios y representantes de países clave para la agenda internacional.
En ese marco, además de los líderes de las principales economías occidentales, participarán de distintas sesiones el presidente de Egipto, Abdel Fatah al Sisi, el emir de Qatar y el presidente de Emiratos Árabes Unidos, especialmente convocados para debatir la situación en Medio Oriente y el reciente acuerdo entre Washington y Teherán.
También se prevé la presencia de líderes de Brasil, India, Kenia y Corea del Sur, en una señal del intento francés por darle al foro una proyección más amplia frente a los desafíos globales.
La agenda del encuentro estará marcada por el escenario en Medio Oriente, la reapertura del estrecho de Ormuz, la guerra en Ucrania, las tensiones comerciales y el desarrollo de una inteligencia artificial segura y regulada.
Ucrania, inteligencia artificial y tierras raras
Más allá de Medio Oriente, el conflicto en Ucrania también ocupará un lugar central en la agenda.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, llegará el martes a Évian para reclamar a los líderes occidentales una mayor presión sobre Moscú, luego de una nueva ola de ataques rusos que dejó víctimas fatales y daños en Kiev.
Los mandatarios europeos esperan además insistir ante Trump para reforzar las presiones sobre el presidente ruso, Vladimir Putin, más de cuatro años después del inicio de la invasión.
La cumbre también abordará cuestiones económicas y tecnológicas, entre ellas el avance de la inteligencia artificial, la regulación digital y la dependencia global de las tierras raras controladas por China, claves para la transición energética y tecnológica.
Para discutir el impacto de la IA, participarán ejecutivos del sector como Sam Altman, fundador de OpenAI; Dario Amodei, CEO de Anthropic; y Arthur Mensch, referente de la firma europea Mistral AI.
Nueva tensión comercial entre Trump y Macron
En paralelo, Trump volvió a tensar la relación con Francia al amenazar con imponer aranceles del 100% a los vinos franceses si París mantiene el impuesto digital aplicado a empresas tecnológicas estadounidenses.
Antes de viajar a Francia, el presidente republicano aseguró que Washington “no tendrá otra opción” si el gobierno francés no elimina la tasa implementada en 2019.
Macron respondió rápidamente y rechazó cualquier posibilidad de retroceder.
“Los aranceles no benefician a nadie, especialmente entre países del G7”, sostuvo el mandatario francés, quien añadió: “No, porque así no es como funciona”, al ser consultado sobre si cedería ante las presiones de Trump.
Seguridad extrema y protestas en Ginebra
La cumbre comenzó además bajo un fuerte operativo de seguridad que involucra a miles de policías y soldados franceses y suizos, con controles extendidos a ambos lados del lago Lemán.
Durante el domingo, la ciudad de Ginebra fue escenario de una masiva protesta contra el G7, que derivó en violentos incidentes entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
Según cifras policiales, participaron unas 20.000 personas, aunque los organizadores elevaron el número a 60.000. Hubo vehículos incendiados, ataques contra edificios internacionales y enfrentamientos con gases lacrimógenos, mientras grupos vinculados al denominado Black Bloc protagonizaron los episodios más violentos.









