El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) inició este jueves el proceso formal para elegir al próximo secretario general del organismo, que reemplazará al portugués António Guterres cuando concluya su segundo mandato, el 31 de diciembre de 2026.
La primera jornada estuvo marcada por una ronda de sondeos informales y confidenciales entre los 15 integrantes del Consejo de Seguridad para medir el nivel de apoyo de los siete aspirantes al cargo.
Entre los nombres mejor posicionados apareció el argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), junto con la costarricense Rebeca Grynspan y la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett.
Según fuentes diplomáticas, Grynspan fue la candidata que obtuvo el mayor número de apoyos, seguida por Rodrigues-Birkett y Grossi. Sin embargo, remarcaron que la competencia continúa abierta y todavía no hay un favorito definitivo.
Los siete candidatos que buscan liderar la ONU
En total, cuatro mujeres y tres hombres compiten por convertirse en el próximo secretario general de Naciones Unidas, quien asumirá el cargo el 1 de enero de 2027.
Además de Grossi, integran la lista de candidatos la ex presidenta de Chile Michelle Bachelet, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, la costarricense Rebeca Grynspan, la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, el ex presidente de Senegal Macky Sall y el diplomático ugandés Olara Otunnu, quien se incorporó recientemente a la contienda.
Siguiendo una tradición no escrita de rotación geográfica, América Latina aparece como la región con mayores posibilidades de quedarse con la Secretaría General en esta oportunidad. Al mismo tiempo, numerosos países impulsan que por primera vez una mujer quede al frente de la ONU.
Cómo funciona la elección
La selección del secretario general se realiza mediante votaciones confidenciales a puerta cerrada en el Consejo de Seguridad, integrado por 15 países.
En esta primera etapa, cada delegación evalúa a todos los candidatos utilizando tres opciones: «recomendar», «desaconsejar» o «sin opinión». Los resultados no son vinculantes y solo sirven para medir el nivel de respaldo de cada postulante.
El investigador de la United Nations Foundation, David Steven, explicó que estas consultas funcionan como «un termómetro» para conocer la fortaleza de las candidaturas antes de las instancias decisivas.
La etapa clave: el poder de veto
Tras varias rondas de consultas informales llegará la fase más importante del proceso, conocida como la de las «papeletas de colores».
En esa instancia, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido— votan con papeletas de un color diferente. Si cualquiera de estas potencias emite un voto negativo, el candidato queda automáticamente vetado y fuera de la carrera, independientemente del respaldo obtenido entre el resto de los países.
Por ese motivo, aunque los primeros sondeos permiten identificar a los postulantes mejor posicionados, el resultado final dependerá en gran medida de que el candidato de consenso no encuentre oposición entre las cinco potencias con derecho a veto.
Las normas del proceso no establecen un calendario rígido, aunque se espera que el nombre del próximo secretario general quede definido durante la primera mitad de octubre, lo que permitirá al candidato electo disponer de varios meses de transición antes de asumir sus funciones el 1 de enero de 2027.
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