La selección de España reaccionó con autoridad en la Copa del Mundo y goleó 4 a 0 a Arabia Saudita en el encuentro correspondiente a la segunda fecha del Grupo H disputado en la ciudad estadounidense de Atlanta. Tras un apagado y tibio empate sin tantos ante Cabo Verde en el estreno mundialista, el combinado dirigido por Luis de la Fuente estaba obligado a mostrar una versión más convincente y lo hizo con una actuación avasallante que espantó los fantasmas y lo vuelve a colocar en el lote de candidatos al título.
La Roja dejó atrás la falta de profundidad del primer encuentro, apostó por una postura mucho más agresiva y necesitó apenas un tiempo para liquidar el encuentro. A los 11 minutos de juego llegó la apertura del marcador a través de Lamine Yamal. El joven atacante del Barcelona empujó un centro rasante de Mikel Oyarzábal, quien había desbordado por el sector izquierdo, para establecer su primera conquista en un Mundial y confirmar su estatus como una de las principales armas ofensivas del conjunto ibérico.
Ráfaga letal y dominio absoluto
Con la ventaja a su favor, España no bajó la intensidad y construyó una ráfaga imparable promediando la etapa inicial. Sobre los 21 minutos, Aymeric Laporte ganó de cabeza dentro del área rival y bajó la pelota para Oyarzábal, que anticipó a su marca y definió con sutileza ante la desesperada salida del arquero Mohammed Al-Owais.
La superioridad técnica y colectiva quedó expuesta nuevamente a los 24 minutos. Una gran maniobra de pases derivó en un cambio de frente de Pedro Porro; Marc Cucurella bajó el balón y Dani Olmo asistió de cabeza para que Oyarzábal coronara su doblete personal, decretando un lapidario 3 a 0 antes de llegar a la primera media hora de juego.
Regulación en el complemento
Ya en el segundo tiempo, el control del trámite se mantuvo inalterable. El cuarto y último grito llegó a los tres minutos producto de una acción originada desde un tiro de esquina. Cucurella capturó un rebote y remató una potente volea que el guardameta asiático bloqueó a medias, provocando que el defensor Hassan Altambakti terminara introduciendo la pelota en su propio arco.
En el tramo final del compromiso, de la Fuente aprovechó el trámite liquidado para realizar modificaciones, administrar esfuerzos y cuidar piernas de cara al cierre de esta primera fase de la máxima competencia. Con los tres puntos asegurados, los españoles lograron respirar con alivio y alcanzaron la cima de su zona, por lo que el próximo choque ante Uruguay, que se llevará a cabo el viernes en Guadalajara, será clave para definir a los clasificados a los octavos de final.









