Miles de personas se manifestaron este martes en Sudáfrica para exigir la expulsión de migrantes en situación irregular, en una jornada marcada por una fuerte presencia policial y episodios de tensión en distintas ciudades.
Los grupos convocantes, en su mayoría colectivos ciudadanos de derecha, habían fijado sin sustento legal el 30 de junio como “fecha límite” para que los extranjeros sin documentación abandonaran el país.
El operativo de seguridad fue masivo, con despliegues en puntos críticos como Johannesburgo y otras zonas urbanas. En algunos sectores se registraron incidentes aislados, incluyendo lanzamiento de piedras, enfrentamientos y detenciones por saqueos. En Johannesburgo, las fuerzas de seguridad incluso escoltaron a migrantes para alejarlos de grupos violentos.
En la ciudad portuaria de Durban, las marchas tuvieron una fuerte carga simbólica: manifestantes vestidos con atuendos tradicionales zulúes, portando lanzas, látigos y escudos, algunos cubiertos con pieles de leopardo. Mientras tanto, en Ciudad del Cabo y otros centros urbanos, numerosos migrantes se congregaban a la espera de asistencia para regresar a sus países de origen.
Por su parte, el ministro interino de Policía, Firoz Cachalia, sostuvo que la jornada fue en general “pacífica” y destacó la efectividad de los dispositivos de seguridad, aunque restó gravedad a algunos episodios violentos. “Tuvimos un buen día”, afirmó, remarcando la necesidad de encauzar el debate migratorio por vías institucionales antes de las próximas elecciones locales.
En paralelo, la ministra de Justicia, Mmamoloko Kubayi, informó que en los últimos días miles de extranjeros fueron repatriados o asistidos para su salida, en coordinación con varios gobiernos africanos como Nigeria, Malaui, Ghana, Zimbabue y Mozambique, que organizaron vuelos y autobuses de retorno voluntario.
La situación ocurre en un contexto de alta tensión xenófoba recurrente en Sudáfrica, un país con más de 3 millones de migrantes (aproximadamente el 5% de la población), altos niveles de desempleo y criminalidad. Según antecedentes recientes, este tipo de estallidos ha derivado en episodios violentos graves, como los ocurridos en 2008, y nuevas oleadas en 2019.
En las últimas semanas, la policía reportó al menos cuatro asesinatos de migrantes (dos mozambiqueños, un etíope y un malauí), además de una muerte adicional vinculada al pánico durante los disturbios.
Las autoridades también señalaron que más de 25.000 personas iniciaron trámites de salida del país en las últimas semanas, mientras continuaban los operativos de control y repatriación.









