José Angonoa, conocido más bien por Pepe, es un nombre indisolublemente ligado a la historia de Hoy Día Córdoba. Durante años, sus trazos dieron vida al humor de nuestras páginas, ocupando el rol de caricaturista por mucho tiempo. Para algunos de nuestros lectores, esta aclaración seguramente está de más. Sin embargo, tras una carrera prolífica que se extendió a medios del exterior, Pepe decidió transformar su oficio. Hoy, su arte tiene un nuevo propósito: el Hogar San José.
Este hogar, ubicado en la localidad serrana de Molinari, es una institución joven, con apenas tres años de formalidad legal, que nació de la voluntad de proteger a quienes el sistema suele olvidar. Allí residen 15 personas —en su mayoría mujeres— con diversas discapacidades y edades que oscilan entre los 22 y los 54 años. «La mayoría han sido abandonados», relata Pepe, describiendo una realidad cruda donde muchos de las jóvenes ni siquiera cuentan con carnet de discapacidad.
Para aportar ayuda de este espacio, el autor y su esposa fundaron “Dulce Hogar”, una editorial con un fin estrictamente benéfico. Pepe es tajante sobre el destino de los fondos: “todo lo recaudado con los libros va al hogar”. El proyecto opera bajo una lógica de absoluta transparencia y esfuerzo personal, donde solo se retiene el costo de impresión para permitir que la rueda siga girando: “Para poder seguir haciendo más libros”. Según sus propias palabras, el compromiso con el hogar es una forma de retribución: “uno está ayudando a su alma” (a la propia). En ese marco, este domingo a las 17, el Living de Letras del Centro Cultural Córdoba (Av. Poeta Lugones 401) será el escenario de una propuesta que combinará creatividad y compromiso.
Crear con las manos, ayudar con el corazón
En un mundo cada vez más mediado por la tecnología, los libros de Pepe —como “Anita y su increíble perro azul” o “La familia Robot”— se presentan como una declaración de principios. El autor defiende el trabajo manual y humano por encima de las tendencias digitales: “aclaramos en los libros que no hay nada de IA”, afirma, refiriéndose a la inteligencia artificial. En contraposición, se manifiesta en el uso de técnicas como el collage y el reciclaje de materiales, donde cada trazo es una prueba de vida.
Esa misma dedicación también atraviesa su manera de escribir. Muchos de sus relatos nacieron durante los viajes en el Tren de las Sierras, en las dos horas que separan Capilla del Monte de Molinari, un trayecto que aprovecha para escribir antes de que su esposa realice la corrección final de los textos. Fue en ese vaivén cotidiano donde afirma que cobraron vida historias como «Anita y su increíble perro azul», un cuento nacido de observar las «casitas muy humildes» que se divisaban desde la ventanilla del tren. En cambio, «La familia Robot» se adentra en una narrativa de cuidados y empatía, contando la historia de un niño que debe socorrer a su abuelo cuando se le agota la batería, resaltando la importancia del vínculo intergeneracional.
Con cinco libros publicados y una veintena más en espera, el autor aguarda que su iniciativa inspire a otros: «antes me copiaban con mis ilustraciones, ahora quiero que me copien esto», afirma, con la intención de que más personas se involucren en proyectos solidarios en sus propios barrios.
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