La expectativa por el cruce de cuartos de final entre las selecciones de Argentina y Suiza se vive de una manera muy especial en la comunidad suiza en Córdoba. Lejos de los estereotipos de distancia o frialdad que a veces se le atribuyen a la cultura del Viejo Continente, han encontrado en este partido trascendental la «excusa justa» para encontrarse, compartir y matizar las horas previas con una fuerte dosis de tradición y con los sentimientos encontrados.
El epicentro de este singular clima es la sede de la Sociedad Helvecia de Socorros Mutuos, conocida como la Casa Suiza en Córdoba, en barrio General Paz. Su presidenta, María Rosa Zenklusen, nos contó la idea que tuvieron:
«Con la excusa del partido, se gestó un encuentro de confraternidad entre Suiza y Argentina. Además de mostrar a los medios cómo vivimos esta instancia, convocamos a los descendientes de suizos que viven en Córdoba se acerquen a nuestras sedes», señala entusiasmada María Rosa.
Esa previa, coloreada por banderas rojas y blancas, más algunos toques celestes y blancos del afecto local, estuvo marcada por un ambiente donde las cargadas amistosas y las «discusiones» en tono de broma sobre el destino de los noventa minutos le ganaron por goleada a cualquier asomo de rivalidad.

De cara al partido de mañana, la comunidad planea mantener intactas sus costumbres más arraigadas, adaptándolas al calor del entorno cordobés. Admiten que en Suiza el fútbol se vive con entusiasmo, pero está lejos de alcanzar los niveles de nuestra sociedad:
«Es importante el fútbol en Suiza, pero no se vive con la pasión que lo vivimos acá en Argentina. Es increíble la pasión que hay tanto durante todo el año como para los mundiales; se exagera todo muchísimo porque hay como un espíritu especial en estos momentos», añade Zenklusen.
Tal vez para compensar esa menor efusividad, las familias típicas suizas apelan a sus consumos cotidianos, cuando le preguntamos con qué amenizaban el partido, además de los clásicos quesos y chocolates, María Rosa señalaba:
«Seguro se va a tomar algo de alcohol, un vinito blanco, un tinto… tienen muy buenos vinos en Suiza. Y queso y chocolate, infaltable. El consumo de queso y de chocolate por habitante en Suiza es increíble, realmente. Forma parte del día a día siempre, siempre», detalla la presidenta, pintando con precisión el menú de la vigilia.
Corazones compartidos
A la hora de definir los sentimientos hondos y las banderas que se agitarán frente al televisor, la realidad de la colectividad en Córdoba muestra una sincera y lógica división de posturas. Por un lado, los ciudadanos nativos nacidos en Suiza —un grupo compuesto por residentes permanentes en la provincia y algunos turistas que se encuentran de paseo— expresan con firmeza su deseo de ver ganar a la selección de su tierra natal. Por el otro, la gran mayoría de los descendientes de suizos, al haber nacido, crecido y respirado el aire argentino, confiesan abiertamente su inclinación por la albiceleste, aunque muchos no pueden ocultar un entrañable «corazoncito rojo y blanco» que les genera inevitables contradicciones internas.
La propia presidenta de la institución lo explicó: «Los suizos nacidos en Suiza, por supuesto, quieren que gane Suiza. Pero del resto de la colectividad, muchos confesamos que queremos que gane Argentina, obviamente, porque nacimos y vivimos en Argentina. Pero hay otros que me parece que tienen su corazoncito rojo y blanco», explica, para rematar su deseo íntimo: «Yo quiero que gane Argentina».
Con la posibilidad latente de reunirse en la misma sede de Barrio General Paz para ver el encuentro en pantalla gigante y en comunidad, la única y terrenal preocupación que ronda por estas horas es el horario de finalización del cotejo. Sin embargo, las ganas parecen ganarle a los relojes:
«Pensábamos juntarnos. Nos está preocupando un poco el horario, porque termina muy tarde y tenemos que volver a casa, pero bueno… en una de esas se arma un grupo y venimos a verlo porque tenemos los medios para hacerlo», adelanta entusiasmada María Rosa.
Más allá del resultado que deje el tablero mañana, el espíritu de hermandad, el humor compartido y el orgullo por ambas identidades prevalecen en una previa que ya es inolvidable. Las dos banderas conviven bajo un mismo techo cordobés, demostrando que la pasión no sabe de distancias geográficas.
Probamos dos platos típicos: raclettes y bricelets
La raclette es uno de los platos nacionales más famosos de Suiza (junto con la fondue). Consiste en un queso semicurado de leche de vaca —que lleva el mismo nombre— que se derrite y se raspa (de ahí viene su nombre, del francés racler, que significa raspar).

Cómo se come: Tradicionalmente se fundía media horma arrimándola al fuego de una chimenea, pero hoy se usan pequeñas parrillas eléctricas de mesa (raclettieres). El queso fundido se vierte caliente sobre papas hervidas, pepinillos en vinagre y cebollitas.
Los bricelets son unas galletitas o barquillos tradicionales, súper finos y crujientes, originarios de la Suiza occidental (la zona francófona).

Cómo se hacen: Se preparan con una masa muy delgada a base de harina, manteca, azúcar y crema de leche (a veces llevan un toque de vino blanco o ralladura de limón) que se cocina en una plancha de hierro caliente texturizada, similar a una wafflera, que les deja dibujos geométricos o escudos grabados. Se pueden comer planas o enrolladas en caliente para que queden con forma de tubo. Son el acompañamiento ideal para el café o el té.
Una invitación a reencontrarse con las raíces helvéticas
Aprovechando el impulso y la visibilidad de este partido histórico, desde la comisión directiva de la Sociedad Helvecia – Casa Suiza en Córdoba hacen extensiva una cálida invitación a todos los descendientes de suizos residentes en la ciudad y en la provincia. La institución abre sus puertas de par en par para que se sumen como socios, participen de las actividades culturales, los encuentros tradicionales y mantengan vivo el legado y las costumbres de sus antepasados. Quienes deseen acercarse o conocer más sobre la vida institucional pueden dirigirse a la sede de la primera cuadra de calle David Luque, o contactarse a través de las redes sociales.









