La imagen es sencilla y, justamente por eso, poderosa: tres integrantes de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota sentados sobre el tradicional murallón de La Cañada, como cualquier grupo de jóvenes que se detiene a conversar en pleno centro de Córdoba. Casi cuatro décadas después, esa fotografía podría convertirse en una escultura.
La agencia creativa Aluga y el artista y escultor Israel Elgueta impulsan el proyecto “Indio Eterno”, una iniciativa que propone materializar en ese mismo sector de la ciudad la figura de Carlos Alberto “Indio” Solari, fallecido el 5 de junio de 2026 a los 77 años. La propuesta busca transformar una postal de la primera visita de Los Redondos a Córdoba en un nuevo punto de encuentro para seguidores y visitantes.
El proyecto se encuentra actualmente en etapa de evaluación y acompañamiento institucional, según explicaron en diálogo con Hoy Día Córdoba, Federico “Heaven” Gil y Manuel Carballo, directores generales y socios de Aluga. La financiación, aclararon, será íntegramente privada, a través de sponsors y marcas interesadas en acompañar la iniciativa.
De una fotografía a una escultura
La idea surgió el mismo 5 de junio, día en que murió Solari. Federico y Manuel, se encontraban viajando en el colectivo B1 hacia una reunión de trabajo cuando revisaban fotografías inéditas de Los Redondos. Entre ellas apareció la imagen de los músicos sobre La Cañada.
“Estábamos atónitos, desanimados y un poco rotos; pero al mismo tiempo llevábamos un buen ritmo de trabajo artístico que nos embebía de un espíritu creativo”, contaron. La fotografía terminó funcionando como disparador para pensar en una representación física de aquella escena.
La elección del lugar tampoco fue arbitraria. Para ellos, La Cañada no fue seleccionada simplemente por su condición de postal turística, sino porque fue el escenario que los propios músicos eligieron recorrer durante aquella visita.
La intención es conservar ese espíritu. El homenaje no busca mostrar al músico sobre un escenario, sino en una situación común, cercana y reconocible. “Pensamos, entre varias cosas, en recrear la imagen, trascenderla, inmortalizarla. De la foto a la realidad. Una doble representación: realidad, foto y realidad nuevamente”, explicaron los impulsores.

El primer paso de Los Redondos por Córdoba
La imagen pertenece a un momento clave de la historia de la banda. El 6 de octubre de 1987, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota se presentó por primera vez en Córdoba, en la entonces Asociación Española, actualmente Polideportivo General Paz.
El recital fue impulsado por Duilio Di Bella y Rodolfo Ascencio, dos jóvenes que tenían 24 y 23 años y que se animaron a llevar a la banda desde Buenos Aires. La convocatoria rondó las 300 personas, una cifra pequeña frente a las multitudes que Los Redondos reunirían años después.
La banda llegó a Córdoba con Gulp!, editado en 1985, y Oktubre, publicado en 1986. Además, durante aquella visita adelantó canciones que posteriormente formarían parte de Un baión para el ojo idiota, álbum editado en 1988.
De aquel viaje también quedaron registros fotográficos que hoy recuperan valor documental. Una de las imágenes más recordadas muestra a Solari junto a Skay Beilinson y Semilla Bucciarelli en La Cañada. Según registros difundidos posteriormente, la fotografía fue tomada por Duilio Di Bella.
Pero no fue el único registro de aquella visita. También se difundió una fotografía inédita de los camarines de la entonces Asociación Española, donde Los Redondos se presentaron durante su primera visita a la ciudad.
En la imagen aparecen el Indio Solari, Skay Beilinson y Semilla Bucciarelli, junto al baterista Walter Sidotti y al saxofonista Sergio Dawi. También se observa a los cordobeses Eddie Cazón, guitarrista y cantante de Astroboy; Cuchu Pillado, bajista de Los Fugitivos del Fraude, a quien Skay siempre agradeció el préstamo de equipos; Chacho Ruiz Guiñazú, percusionista de Tamboor; Phil Damicelli, baterista de Proceso a Ricutti; y Héctor “Perro” Emaides, por entonces propietario de la disquería Mussnack.

Un homenaje doble
Para los responsables de “Indio Eterno”, la escultura no apunta únicamente a recordar al músico. También pretende recuperar la historia de quienes hicieron posible aquella primera visita. “Para nosotros este proyecto termina siendo un doble homenaje: principalmente al ídolo del rock, pero también a aquellos jóvenes, Duilio y Rodolfo, que por 1987 se animaron a traerlos a Córdoba”, explicaron Gil y Carballo.
La historia tiene, además, un paralelismo generacional. “Con apenas 23 y 24 años —nuestra exacta edad actual casualmente— lograron cumplir aquel sueño”, señalaron. Aunque el recital no alcanzó la convocatoria esperada y el resultado económico fue negativo, ambos se permitieron intentar llevar a la banda desde Buenos Aires hasta Córdoba.
El antecedente es parte de lo que los impulsores consideran central en el proyecto: la posibilidad de convertir un episodio pequeño de la historia del rock en una memoria permanente de la ciudad.

Un Indio cercano a la gente
La propuesta también busca escapar de la imagen tradicional del monumento solemne. La intención es representar a Solari en una actitud cotidiana, similar a la que muestra aquella fotografía de 1987.
“Es una forma más de darle vida al Indio, materializándolo en un lugar donde cualquier cordobés o fanático de Los Redondos pueda sentir por fin el agrado de posarse junto a él, de abrazarlo”, expresaron.
Para Aluga, esa cercanía tiene relación con el modo en que la obra de Solari atravesó distintas generaciones y espacios de la cultura popular argentina. “El Indio en Córdoba y en todas partes representa la cultura popular. Por ejemplo, cuando vamos a la cancha o en barrios populares, ahí están sus frases: en los trapos, en melodías, en todos lados”, plantearon.
Y así quedó plasmado a lo largo de su historia, con recitales multitudinarios y un «adiós» que trascendió el ámbito estrictamente musical. Solari fue despedido como una de las figuras centrales del rock argentino, mientras su obra volvió a quedar asociada a una identidad cultural que atravesó generaciones.
Cómo será la escultura
De acuerdo con la ficha técnica del proyecto, la obra tendrá aproximadamente 1,70 metros de altura por 60 centímetros y será construida en fibra de vidrio y resina.
El emplazamiento previsto es Marcelo T. de Alvear 384, frente a Pétalos de Sol. La propuesta contempla además un sistema de fijación pensado para reducir al mínimo la intervención sobre la estructura histórica de La Cañada.

Según explicaron sus impulsores, los puntos de fijación se ubicarían sobre las juntas del material que vinculan los distintos elementos del murallón. El sistema incluiría una estructura interna de soporte y anclajes de aproximadamente 15 centímetros de profundidad, con el objetivo de evitar perforaciones directas sobre las piedras históricas.
El plazo de ejecución previsto oscila entre uno y cuatro meses. La iniciativa, sin embargo, todavía no tiene financiamiento cerrado. “El presupuesto se va a cubrir 100% de forma privada mediante sponsors y marcas interesadas en colaborar”, remarcaron Gil y Carballo. La aclaración busca evitar interpretaciones vinculadas a un eventual uso de fondos públicos.

Córdoba como escenario de la memoria popular
Los impulsores consideran que la propuesta también puede integrarse a una tradición cordobesa de homenajear a figuras populares a través de intervenciones en el espacio urbano. Entre los antecedentes aparecen las esculturas de Rodrigo Bueno y Carlos “La Mona” Jiménez en el Paseo del Buen Pastor, la de Leonor Marzano en la peatonal San Martín y la de Daniel Salzano, recientemente restaurada y reubicada en el Cineclub Municipal.
En ese sentido, entienden que “Indio Eterno” podría sumar un nuevo atractivo cultural y turístico a la zona de La Cañada, pero sin perder el carácter espontáneo que tuvo aquella fotografía.
“Muchas veces uno no logra dimensionar la inmensidad de su ídolo, como si pareciera imposible agradecerle por marcar y acompañar tantos momentos de su vida”, explicaron. Para ellos, la escultura representa una manera concreta de transformar ese sentimiento en un gesto colectivo: “encontramos la manera más genuina de decirle gracias eternamente”.
Si los plazos previstos se mantienen, la inauguración está proyectada para octubre de 2026. La intención será entonces volver a reunir en un mismo lugar tres momentos: aquella escena cotidiana de Los Redondos en 1987, la fotografía que la convirtió en memoria y una nueva representación física de Solari en La Cañada.
Una foto que, casi 39 años después, busca dejar de ser solamente un recuerdo para convertirse en parte de la memoria cultural de la ciudad.









