La situación de los comedores y merenderos populares demuestra cada vez más la crisis alimentaria que atraviesan distintos barrios de la ciudad de Córdoba. Un relevamiento realizado sobre estos espacios detectó una demanda que supera la capacidad de respuesta actual, con establecimientos que tienen listas de espera y decenas de personas que no logran acceder diariamente a una comida.
En este contexto, en el Concejo Deliberante de Córdoba se presentaron dos proyectos que buscan ampliar la asistencia alimentaria y establecer mecanismos permanentes para atender a las familias en situación de vulnerabilidad. Las iniciativas proponen declarar la Emergencia Alimentaria, reforzar la cantidad de raciones destinadas a comedores y merenderos y extender el acceso al comedor escolar a todos los estudiantes que lo necesiten.
El planteo surgió a partir del relevamiento y un pedido de informes impulsado por la concejala del Frente de Izquierda Cintia Frencia, quien explicó a Hoy Día Córdoba que a partir de la información aportada por el municipio se pudo establecer que en la Capital funcionan alrededor de 2.300 comedores, una cifra que supera ampliamente el registro inicial de más de 1.000 espacios que manejaba su bloque. El número incluye además unos 600 establecimientos que anteriormente dependían de la Provincia y fueron transferidos a la órbita municipal. “La situación que encontramos en los comedores fue muy crítica porque nosotros teníamos efectivamente un registro de que había más de 1.000 comedores en la ciudad”, señaló.
El relevamiento permitió advertir también una demanda que no logra ser cubierta por los espacios comunitarios. En ese sentido, la edil agregó: “La situación que encontramos es que efectivamente había lista de espera, que había comedores con 50, 100 y hasta 150 personas que por supuesto no podían acceder a una comida diaria ni mucho menos”.
Uno de los principales cuestionamientos planteados apunta a la magnitud de la asistencia alimentaria que reciben actualmente los comedores y merenderos. De acuerdo con los fundamentos del proyecto, el municipio otorga a los titulares de estos espacios una Tarjeta Activa de $250.000 mensuales, mientras que otra parte de los alimentos llega a través de la Fundación Banco de Alimentos Córdoba.
Según los datos incluidos en la iniciativa, entre mayo y junio el Banco de Alimentos entregó 302.356 kilos de productos, equivalentes a 907.068 raciones. Sin embargo, el promedio por pedido cubriría, en el mejor de los casos, el 40% de las necesidades de las organizaciones.
Frencia sostuvo que la Tarjeta Activa tampoco resulta suficiente frente a la cantidad de personas que concurren a los espacios comunitarios. “De hecho, muchas de las referentes que organizaban los comedores nos explicaban que la única asistencia que estaban recibiendo en este momento era la Tarjeta Activa, que les alcanzaba solamente para garantizar una copa de leche una vez cada 15 días para 150 personas”, relató.
Ante este escenario, uno de los proyectos establece un relevamiento y empadronamiento de las familias que atraviesen situaciones de vulnerabilidad económica, social y alimentaria. La propuesta contempla que quienes no puedan cubrir la canasta básica alimentaria o enfrenten precariedad habitacional, hacinamiento o falta de servicios esenciales puedan acceder a un refuerzo alimentario mensual: un módulo de mercadería no perecedera, proporcional a la cantidad de integrantes del grupo familiar y con un valor nutricional adecuado.
Refuerzo y universalización a los comedores
La iniciativa también plantea realizar un relevamiento específico de los comedores y merenderos para conocer cuántas personas concurren, sus edades, la frecuencia de asistencia y la calidad nutricional de los alimentos que reciben. Con esa información, el proyecto propone asignar la cantidad de raciones necesarias para cubrir la demanda y establecer una actualización mensual que permita acompañar las variaciones en el número de personas que asisten. El proyecto contempla además la creación de una partida presupuestaria especial para garantizar tanto la asistencia directa a las familias como el abastecimiento de los espacios comunitarios.
El segundo proyecto pone el foco en las escuelas públicas de la ciudad y propone universalizar el acceso al comedor escolar tanto en establecimientos municipales como provinciales para que todos los estudiantes que lo necesiten puedan acceder al servicio y que la prestación se extienda más allá de los días habituales de clases, incluyendo sábados, domingos, feriados y jornadas no lectivas.
“Para nosotros el problema de la universalización del comedor es que se haga extensivo el beneficio en las escuelas provinciales de la ciudad, cosa que no sucede, sucede en las escuelas municipales, sería un paliativo muy importante para las listas de espera”, afirmó la concejala.
El proyecto también contempla ampliar el personal destinado a los comedores escolares, incluyendo cocineras, camareras y auxiliares. Además, plantea garantizar personal de portería y seguridad para posibilitar la apertura de los establecimientos durante los días en que se brinde el servicio.
A su vez, la propuesta apunta a reducir la presión sobre los comedores barriales, donde una parte importante de quienes concurren son niños y adolescentes. “Gran parte de los asistentes a los comedores y a las copas de leche son niños. Entonces, se deben reforzar los comedores primero incorporando absolutamente a todos los estudiantes que así lo demanden con una periodicidad diaria. Indudablemente esto va a menguar la demanda en los comedores populares de los barrios”, explicó Frencia.
La situación nutricional de las infancias
Los fundamentos de ambas iniciativas también ponen el foco en el impacto que la situación alimentaria tiene sobre niños y adolescentes. Según los datos citados por la concejala, el 53% de los niños que concurren a los comedores presenta problemas de malnutrición infantil.
«Para ambos proyectos lo que hace falta es destinar recursos, partidas presupuestarias especiales para llevar adelante estas medidas que entendemos son de primer orden, son urgentes y que por ejemplo en el caso de la infancia es muy grave por lo que muestran los registros”, remarcó.
El proyecto sobre comedores escolares propone además crear una comisión integrada por profesionales de la salud, docentes, estudiantes y familias para realizar el seguimiento de la implementación de la norma. También plantea mecanismos de articulación entre el municipio y el Ministerio de Educación provincial.
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