El fenómeno de El Niño, que comenzó a fortalecerse en agosto, se perfila como uno de los eventos climáticos más intensos de las últimas décadas. Según los últimos informes, la probabilidad de que alcance una magnitud «muy fuerte» entre octubre y diciembre de 2026 supera el 90%, lo que encendió las alarmas en todo el país.
Ante este escenario, el Gobierno nacional puso en marcha un sistema de alerta sanitaria y respuesta anticipada. La estrategia, desarrollada por la Agencia Federal de Emergencias (AFE) y el Ministerio de Salud, incluye una central de monitoreo, programas informáticos para el análisis de datos y un esquema de despliegue con patrullas sanitarias y hospitales móviles. Estos módulos, que cuentan con 60 camas y unidades de terapia intensiva, buscan absorber casos de complejidad media para no saturar los hospitales fijos. La prueba más concreta de este sistema se dio durante las inundaciones de Bahía Blanca en 2025, donde el hospital móvil absorbió el 90% de la demanda.
El riesgo se concentra especialmente en el litoral, el noreste y parte de la cordillera. Toda la cuenca del Río de la Plata, incluidos los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay, sentiría el impacto. El geólogo Federico Isla advirtió que ya se registran crecidas en el Iguazú y el río Uruguay, y no descartó grandes inundaciones que bajen por el Paraná y bloqueen el delta entrerriano, con posibles acumulaciones de camalotes en los puertos de Buenos Aires.
En el plano político, el gobernador bonaerense Axel Kicillof viajará el próximo lunes a La Pampa para firmar con su par Sergio Ziliotto un convenio de acción conjunta. El acuerdo busca ordenar el manejo de excedentes hídricos y planificar obras de canalización. La provincia de Buenos Aires también activó una mesa interministerial para revisar su plan de gestión de riesgos, con un enfoque preventivo que priorice la intervención antes de que el evento climático produzca daños. La Pampa, por su parte, lanzó un programa propio con más de 50 intendentes y pidió asistencia económica al Gobierno nacional.
Los especialistas del INTA proyectan un régimen de lluvias elevado y temperaturas superiores a las habituales hasta al menos finales del verano de 2027. Sin embargo, aclaran que el impacto no será uniforme en todo el territorio: dependerá de la combinación de El Niño con la circulación atmosférica y las condiciones particulares de cada región.









