Setenta años arriba de un escenario dejan una cantidad difícil de medir de noches, viajes, bailes y músicos compartidos. Para Norberto “Kuky” Arias, sin embargo, el número parece tener menos que ver con el tiempo transcurrido que con una pasión que aprendió en familia y que todavía lo lleva a tocar cuando la ocasión lo merece.
Aunque ya no participa de todas las presentaciones de la orquesta, Kuky continúa subiendo a los escenarios. El último fin de semana, por ejemplo, tocó en el centro social de Bringman. Ahora volverá a hacerlo junto a su familia, en una noche que tendrá además un significado especial: la Orquesta Arias tocará por primera vez en el Teatro del Libertador (Av. Vélez Sarsfield 365) esta noche, a las 20, en el marco de la celebración por sus 92 años de historia.
Cuando se le pregunta cómo se conserva el entusiasmo después de siete décadas de música, Kuky responde desde un lugar sencillo, lejos de cualquier fórmula:
“La música es una pasión. Una pasión que se hereda y viene de mis padres, mis tíos. Es la orquesta más antigua del país, y nadie perdura tanto tiempo si, por lo menos, no ha tratado de hacer florecer los valores inculcados por nuestros padres”.

Esos valores son, precisamente, una parte importante de la historia de la Orquesta Arias. Todo comenzó el 25 de mayo de 1934, cuando los hermanos Mario, Isidoro, Ezio y Sergio Arias, oriundos de Devoto, hicieron su primer baile en La Francia. Lo que había nacido como un pasatiempo entre hermanos fue tomando otra dimensión con los años y terminó convirtiéndose en una formación que atravesó generaciones, cambios musicales y distintas épocas sin interrumpir su actividad.
El reconocimiento a esa trayectoria llegó en 2014, cuando SADAIC certificó que la Orquesta Arias era la agrupación con mayor trayectoria ininterrumpida del país, con motivo de su 80° aniversario. La distinción también fue avalada por la Secretaría de Cultura de la Nación y por la Legislatura de Córdoba.
Hoy, la familia mantiene aquella historia en movimiento. La segunda, tercera y una incipiente cuarta generación forman parte de la orquesta, con Darío Arias —hijo de Kuky— como actual director. El repertorio, además, se fue ampliando con el paso del tiempo: jazz, baladas, cuarteto, cumbia y otros ritmos conviven en una formación acostumbrada a tocar para públicos diferentes.
Para Darío, la continuidad no puede explicarse solamente desde lo musical. Hay una manera de trabajar y de relacionarse que se mantuvo como una especie de regla familiar. “Es la honradez, tener palabra. Nosotros hasta el día de hoy nos manejamos casi siempre sin contrato, con palabra y, además, rodearse de buenos músicos, talentosos y muy buenas personas”, cuenta.
La convivencia entre familiares tampoco está idealizada. Después de tantos años compartiendo escenarios, ensayos y decisiones, las diferencias forman parte del camino. Kuky lo resume así: “Simplemente el cariño, el respeto que cada uno tiene por la otra persona. Los músicos pasan a ser familiares y hay discusiones, claro, ¿cómo no va a haber discusiones? Como en toda familia. Pero nos decimos las cosas de frente y nunca haciendo daño”.
Darío agrega otra mirada sobre quienes integran la formación: “Quizás no sean excelentes músicos, pero sí son excelentes personas”, dice, entre risas. En esa frase aparece otra de las claves de una orquesta que consiguió sostenerse en el tiempo más allá de los cambios de repertorio o de las distintas generaciones que fueron ocupando su lugar.
Por eso, la función de esta noche tiene un doble carácter. Será un homenaje a Kuky por sus 70 años sobre los escenarios y, al mismo tiempo, una celebración de los 92 años de la orquesta. Para el músico, además, tocar en el Libertador tiene un peso particular. Durante años vio pasar por ese escenario a grandes artistas y ahora será él quien lo pise junto a los suyos.
“Yo siempre digo que el Libertador nos queda grande. He tenido la oportunidad de ver a muy buenos artistas allí y poder pisar ese escenario es un broche de oro”, reconoce.
La primera vez de los Arias en ese escenario también supone un desafío para Darío. “Ojalá uno esté a la altura de la circunstancia, es lo que más uno siempre pretende. Las expectativas siempre son las mejores”, afirma.
La propia orquesta eligió hace tiempo una manera de explicar aquello que la mantiene en actividad: “La música es un arte, un sentimiento, una vocación. La orquesta Arias durante 92 años ha pretendido honrar el arte, con voluntad, esfuerzo y trabajo; honrar el sentimiento con los amigos ganados; honrar la vocación permaneciendo fiel a la inspiración recibida, como ejemplo para futuros colegas”.
Esta noche, esa declaración tendrá una imagen concreta: cuatro generaciones de una misma familia compartiendo por primera vez el escenario del Teatro del Libertador. Y en el centro de la escena estará Kuky Arias, celebrando siete décadas de una vida que empezó con la música y que todavía continúa sonando.
La entrada es libre y gratuita.









