El intendente de la ciudad de Córdoba, Daniel Passerini, presentó por segundo año consecutivo el informe sobre la situación epidemiológica del suicidio en la capital provincial. El relevamiento, que comprende el período 2019-2025, contabilizó 732 muertes por suicidio y expone un escenario que las autoridades municipales califican como preocupante, aunque destacan al mismo tiempo una mejora sustancial en la calidad de los registros y el fortalecimiento de las políticas de prevención.
Durante 2025 se registraron 155 muertes por suicidio, con una tasa de 10,3 casos cada 100.000 habitantes. El indicador representa un incremento acumulado del 54,8% respecto de 2019, cuando la tasa municipal era de 6,7 cada 100.000 habitantes. Además, los suicidios representaron el 36,82% de las muertes por causas externas registradas durante el último año, la proporción más elevada de toda la serie.
El informe fue elaborado por la Dirección de Epidemiología y el Observatorio Municipal de Salud Mental y Adicciones, a partir de información de los Informes Estadísticos de Defunción, el Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de Córdoba, la Policía de Córdoba y el sistema SISA.
Lucas Torrice, subsecretario de Salud Mental y Adicciones de la Municipalidad, explicó a Hoy Día Córdoba que la producción de estos datos representa un punto de inflexión. “Esto es un paso histórico: que Salud produzca información epidemiológica sobre un problema tan complejo y tan multifactorial como el suicidio, pero además que decida hacerlo público y que ese trabajo sea intersectorial. Técnicamente es una experiencia inédita en el país”, señaló.
Uno de los principales avances está relacionado con la calidad de los datos. Durante 2025, las categorías ambiguas dentro de las causas externas descendieron del 28,27% al 8,08%, a partir de un proceso de depuración y auditoría nominal que permitió recuperar la intencionalidad primaria de casos anteriormente subregistrados. Por eso, el informe advierte que el aumento hacia el final de la serie debe interpretarse contemplando tanto una mejor identificación como un incremento real de los eventos.
La distribución por edades muestra además poblaciones prioritarias. El grupo de 25 a 34 años concentra 202 muertes acumuladas, el 27,6% del total. Solo en 2025 hubo 41 casos. El mayor incremento absoluto se produjo, sin embargo, entre adultos de 45 a 64 años, que pasaron de 15 fallecimientos en 2019 a 35 en 2025, un aumento del 133%.
Entre los 10 y los 19 años se registraron 55 fallecimientos durante el período, mientras que los varones concentraron el 77,46% de las muertes.
Torrice señaló que el perfil epidemiológico “habla de una problemática centrada en jóvenes varones, predominantemente de barrios populares, en la edad más productiva de la vida”. En ese sentido, planteó la necesidad de incorporar una mirada generacional y de género para comprender el fenómeno y atender los factores de riesgo vinculados a los mandatos de masculinidad.
El funcionario advirtió además que el crecimiento no puede explicarse por una sola causa y sostuvo: “Podemos asociar un montón de componentes, como la fragilización de los vínculos, la crisis económica, la falta de perspectiva de vida. No podemos asociarlo a un solo elemento, pero sí hay un escenario de época que va haciendo más precaria la posibilidad de desarrollar una vida que merezca ser vivida, que sea bien vivida por la persona que está padeciendo alguna problemática de salud mental”.
En ese contexto, Torrice definió la situación como una emergencia. “Estamos viendo una emergencia en materia de salud mental y de adicciones. Esta emergencia debe ser leída en sus dos acepciones: por un lado, la cantidad de casos graves que desafían y desbordan al sistema de salud, que requiere que el sistema crezca en inversión y en presencia de dispositivos; pero también por los emergentes de la época, nuevas situaciones y realidades que han aparecido luego de la pandemia, como la soledad no deseada y los consumos digitales”, explicó.
Frente a este escenario, el municipio cuenta con cinco centros de prevención y asistencia, protocolos de urgencia, el Consejo Municipal de Prevención y Abordaje de Consumos Problemáticos y Salud Mental (Coprec), que reúne a más de 70 instituciones, y los Puntos de Encuentro Comunitario. También funciona la línea gratuita de escucha y orientación en salud mental y adicciones 0800-888-5555, opción 1, disponible las 24 horas y de manera confidencial. Según Torrice, el servicio permitió abordar más de 500 situaciones de código rojo durante los últimos años.
“Nosotros siempre decimos: el tratamiento es la red. La posibilidad de revertir este fenómeno es una posibilidad colectiva, donde el Estado tiene la mayor responsabilidad y el deber de coordinar una estrategia y una inversión en la materia, pero no alcanza solo con el Estado. Necesitamos abordarlo entre todos, lo más integralmente posible”, concluyó.
Ante cambios bruscos de conducta, aislamiento, apatía, depresión o expresiones vinculadas con el deseo de morir, las autoridades recomiendan no minimizar la situación, escuchar con empatía, evitar juicios apresurados y acercar a la persona a un servicio especializado. La prevención, remarcan, comienza muchas veces en advertir el sufrimiento y construir una red de acompañamiento antes de que sea demasiado tarde.
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