La violencia de género es una maldita epidemia que atraviesa las diferentes capas sociales y que está sostenida por una cultura machista y con una alta cuota de hipocresía. Hace una semana, en la Cámara Tercera del Crimen condenaron al ex fiscal Gustavo Marchetti por amenazar a su ex esposa con una expresión lapidaria: «Vas a terminar como Nora Dalmasso», en alusión al espantoso crimen ocurrido en Río Cuarto hace casi diecisiete años.
Durante el juicio abreviado en que fue condenado a ocho años de prisión en suspenso, Marchetti se limitó a reconocer la acusación pero jamás pidió perdón. Siempre mantuvo el gesto adusto, probablemente el mismo que le sirvió para ganarse el apodo de «Diablo» con el que lo llamaban en los tiempos de su juventud como abogado y futbolista. Con una carrera judicial de cuarenta años y más de veinte como fiscal, la mayoría de ellos en Villa Carlos Paz, era reconocido por su perfil de «duro» y de “sheriff”, como algunos lo llamaban. En los alegatos del juicio, el querellante Alejandro Pérez Moreno afirmó que sometió a su víctima durante tres décadas con amenazas, como por ejemplo que la «iba a cortar con una motosierra y a quemar los pedazos en un horno de barro»; y agregó: «Hay que agradecer que nunca se animó a hacerlo». Por supuesto, estas situaciones se dieron mientras Marchetti era un importante funcionario del Ministerio Público Fiscal, quien además tenía que investigar hechos como los que él protagonizaba.
Sin embargo, el dolor más grande quedó reflejado en los dichos de Nora, la ex mujer y madre de sus hijos, quien se refirió a su maltratador como Gustavo. Dijo que la Justicia llegó tarde y que tuvo que superar un montón de obstáculos para que se supiera la verdad. Aseguró que a la amenaza sobre Nora Dalmasso se la dijo varias veces, y cerró su alocución de una manera contundente: «Yo a Gustavo le tenía miedo… mucho miedo».









