El pasado 16 de mayo, al pasar por la vereda de Achával Rodríguez, algo rompía con el paisaje habitual de Nueva Córdoba. Desde el interior de Vidón, el rosa se escapaba por las ventanas y parecía funcionar como una invitación silenciosa a entrar. Por unas horas, la calle dejaba de ser Córdoba y se transformaba en un pequeño rincón de Japón atravesado por el universo de Hello Kitty.
El próximo domingo 14 de junio será la próxima cita de Hello Kitty en Córdoba. Una vez más, la calle Achával Rodríguez, en el corazón de Nueva Córdoba, se teñirá de colores pasteles y una estética que combina nostalgia y tendencias contemporáneas. Entre las 17 y las 21, Vidón Bar (Achával Rodríguez 152) recibirá una nueva edición del Kitty Tianguis, un evento que logró convertirse en punto de encuentro para una comunidad que encuentra en la icónica gatita de Sanrio una forma de expresión, identidad y pertenencia.
El Kitty Tianguis es el resultado de un cruce cultural entre la pasión local y las tendencias globales. Su organizadora, Lara Luz Sosa —quien también lidera el emprendimiento @fresitas.cba—, dio vida a este espacio en septiembre de 2025. La inspiración cruzó fronteras: “Me enteré de la existencia de una feria exclusivamente de kitty que hacen en México y me pareció una idea fantástica, implementarla acá en Córdoba por la cantidad de emprendimientos de temática cute/ kawaii que hay y también de fans de kitty”, explicó Lara sobre los cimientos del proyecto.
El término “tianguis”, de origen náhuatl y utilizado en México para nombrar a los mercados tradicionales al aire libre, adquiere en Córdoba una nueva identidad. En esta versión local, el formato reúne a emprendimientos que reinterpretan el universo de Hello Kitty y la cultura kawaii desde distintos lenguajes: accesorios, indumentaria, maquillaje, ilustraciones, objetos de decoración, nail art y hasta propuestas de pastelería temática. También participan artistas, revendedores de productos exclusivos y creadores que preparan lanzamientos especiales para cada edición. Todo bajo un mismo hilo conductor: convertir lo tierno en una experiencia compartida.
Más allá de la estética: ¿Qué es el fenómeno Kawaii?
Este concepto encierra una complejidad cultural que excede lo visual. El concepto kawaii nació en Japón a mediados de la década de 1970, inicialmente como un movimiento de rebeldía juvenil —especialmente femenina— contra las estrictas normas de la adultez tradicional japonesa. Con el tiempo, evolucionó de una caligrafía infantil a una industria global encabezada por la empresa Sanrio. Hello Kitty, creada en 1974, se convirtió en el tótem de este movimiento, simbolizando una forma de comunicación basada en la empatía y la suavidad, más que en las palabras.
Hoy, lo kawaii impacta en la identidad y el consumo como una forma de “confort visual”. En el Kitty Tianguis, esa idea se traduce en un espacio donde la expresión personal ocupa un lugar central. “Buscamos que todos los fans se sientan cómodos, así que pueden ir con cosplay o con outfits de distintos estilos”, contó Lara.
Esa apertura también se refleja en las temáticas de cada edición: en mayo, por ejemplo, el encuentro estuvo dedicado a la estética gyaru, una subcultura japonesa surgida en los años noventa que se caracteriza por una propuesta estética más llamativa y desafiante frente a los cánones tradicionales, con maquillaje marcado, uñas largas decoradas, mucho brillo, accesorios y estampados como el animal print, que terminaron definiendo el clima visual de toda la jornada.
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El puente entre generaciones
Uno de los aspectos más singulares del evento es su capacidad para borrar las fronteras generacionales. En un contexto donde los consumos culturales suelen estar cada vez más segmentados por edades, Hello Kitty aparece como un lenguaje común. Así lo describe su organizadora: “Es muy lindo ver cómo varias generaciones se reúnen en la feria para pasar la tarde. Podemos ver abuelas, madres, niños y niñas, y también adolescentes que comparten el mismo cariño por Kitty y sus amigos”. Más que una feria temática, el Kitty Tianguis se convierte en un espacio donde distintas edades encuentran un punto de encuentro desde la nostalgia, la curiosidad o simplemente el disfrute compartido.
Para los más grandes, el encuentro está teñido de nostalgia, evocando la infancia de los años 80 y 90 cuando la marca explotó en Argentina. Para los más jóvenes, es una forma de pertenencia a una comunidad global que valora la delicadeza y la personalización de los objetos cotidianos. En los puestos no solo se venden productos; se intercambian historias de coleccionistas de todas las edades que asisten junto a amigos que, aunque no son aficionados, se suman para merendar o participar en la «búsqueda del tesoro» y otros sorteos que propone la organización.
Un ecosistema de apoyo mutuo
Detrás de los peluches y los accesorios, el Kitty Tianguis funciona como una red de contención económica y emocional. Lara destaca que, si bien ella lidera la organización, cuenta con el respaldo de su familia y amigos, además del compromiso de los propios emprendedores. Estos feriantes no solo ocupan un stand, sino que son parte activa de la promoción: “hacen tiktoks para publicitar, también suben historias en Instagram, preparan productos exclusivos que solo se pueden adquirir en la feria y se comprometen a diseñar y agregar productos nuevos para todas las ediciones”.
Esta dinámica de colaboración parece espejar la filosofía de los personajes de Sanrio. En las ficciones de Kitty, cada personaje tiene un rol en su ciudad y todos se apoyan mutuamente. Lara traslada esta visión al plano real: “en el kitty tianguis funciona de manera similar, todos los emprendimientos tienen su estilo… pero cada uno destaca por su trabajo”.
Más allá de los productos y la estética, la feria busca convertirse en un espacio para compartir tiempo y construir comunidad. “Siento que hoy en día es importante encontrar un espacio donde encontrarse físicamente con otras personas, compartir, sentirse parte y también apoyar a los negocios locales”, explicó Lara.
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