La embarcación de hierro «Albertina», emplazada hace 28 años en el quinto piso del edificio ubicado en la esquina de 25 de Mayo y Santiago del Estero, tiene un autor: el artista cordobés Daniel Del Giudice, quien realizó la obra, dirigió su instalación y dejó su firma grabada en ella desde el momento de su colocación.
El pasado 10 de septiembre de 2026, el diario Hoy Día Córdoba publicó una nota titulada «Dos barcos que navegan por la historia de Córdoba», en la que se presentó al herrero Marcelo Caliva como autor de esta emblemática obra. La publicación tuvo una amplia difusión, con espacios destacados en distintas partes del diario, incluida la sección artística, tanto en su versión física como web; ante esto el abogado Nahuel Cardozo Foerster en representación del escultor Daniel Del Giudice solicitó formalmente el ejercicio del derecho a réplica para rectificar las manifestaciones erróneas realizadas respecto a la atribución de autoría de la obra.
La dimensión que adquirió esta publicación vuelve aún más necesario aclarar los hechos y verificar rigurosamente la información difundida. La autoría de una obra artística no puede establecerse únicamente a partir del relato de quien se la atribuye: requiere investigación, documentación y contrastación de las fuentes.
Daniel Del Giudice cuenta con documentación y registros fotográficos que respaldan su autoría. Las imágenes aportadas muestran, además, su participación directa en las maniobras de elevación y montaje de «Albertina», realizadas junto al propietario que encargó la obra, sobre bases de hormigón construidas especialmente para su instalación.
También se difundió que la embarcación carecía de firma y que, por esa razón, había permanecido en el anonimato. Esa afirmación es incorrecta: la obra lleva la firma grabada de su creador desde su instalación, en su parte posterior. La obra se encuentra a cinco pisos de altura y si bien la firma no resulta fácilmente visible desde la calle, no significa que carezca de ella.
Según la información publicada, Caliva manifestó su intención de registrar la obra a su nombre y de colocar una placa con su identificación. Ante esta circunstancia, resultó indispensable y de suma importancia para el entorno y familia del autor Daniel Del Giudice aportaron pruebas a este diario respecto de la autoría de “Albertina”.

No estamos ante una cuestión menor ni ante una simple diferencia de opiniones.
Atribuir una creación artística a una persona distinta de su autor puede afectar su trayectoria, su reputación y el reconocimiento de su trabajo, además de alterar la historia cultural de la ciudad.
Por ello, el autor y sus hermanos Claudia y Gustavo, reunieron información y evidencia que demuestra la autoría de la obra para que se reconozca públicamente a Daniel Del Giudice como su autor y que se rectifique la publicación con una visibilidad acorde a la que tuvo la nota original.
Agradecemos al diario Hoy Día Córdoba la oportunidad de presentar esta aclaración. Precisamente porque la publicación tuvo una repercusión importante, confiamos en que la rectificación reciba también la atención pública necesaria.
Después de 28 años soportando vientos e inclemencias del tiempo, «Albertina» merece ser preservada y valorada. Pero también merece que se conozca su verdadera historia y que se reconozca a quien la concibió y realizó.
El patrimonio artístico de Córdoba se protege cuidando sus obras, respetando la verdad de su historia y reconociendo a sus verdaderos creadores.

Daniel Del Giudice: Una trayectoria artística entre el hierro, el diseño y la expresión
La trayectoria de Daniel Del Giudice corresponde a la de un artista que encontró en el metal mucho más que un material: un medio para plasmar ideas, explorar el espacio y transformar la materia en expresión artística.
Su formación inicial en la plástica y arquitectura contribuyó a desarrollar una mirada rigurosa sobre las proporciones, la perspectiva, los volúmenes y el equilibrio de las formas. Esta base, combinada con su sensibilidad creativa y su particular dominio del hierro, dio origen a un lenguaje escultórico propio, en el que convergen la precisión del diseño y la libertad de la creación artística.
Su talento despertó el interés de la artista Cecilia Vélez, quien, impresionada por el diseño de sus obras, le abrió las puertas de su taller. Desde entonces, Del Giudice profundizó su camino en la escultura y el diseño, y comenzó a atraer la atención de artistas, galeristas y amantes del arte.
En 1996 participó, junto con destacados referentes de la arquitectura y las artes, en una muestra de casas rehabilitadas por la asociación ALPI, donde presentó tres esculturas bajo el título Los Lectores. Su intervención también se vinculó con propuestas de arte decorativo y mobiliario de diseño, en consonancia con su permanente disposición a colaborar con iniciativas institucionales y solidarias.
Al año siguiente fue convocado para exponer en el histórico Cabildo de Córdoba, donde presentó Caminante. La obra alcanzó una notable repercusión: fue seleccionada para ilustrar la página de arte del diario La Voz del Interior con motivo de la inauguración de la muestra y, posteriormente, se convirtió en una postal de bien público de la provincia de Córdoba, compartiendo ese reconocimiento con obras de destacados artistas.
En 1999 realizó Albertina, una pieza que se inscribe en su recorrido creativo y refleja su búsqueda constante en torno a las formas, el movimiento y las posibilidades expresivas del metal.
En el año 2000, su capacidad para trasladar el diseño a una escala mayor encontró una expresión especialmente significativa en la Feria Internacional celebrada en el Hotel Sheraton. A partir de una maqueta de Luis Wells, Del Giudice desarrolló una versión monumental en metal, preservando la esencia de la propuesta original y demostrando su habilidad para convertir una idea en una obra de gran presencia física. La creación permaneció expuesta durante un período prolongado en distintos espacios, entre ellos Tarjeta Naranja, y su producción posterior llegó a galerías, museos y jardines privados.
En 2001 fue convocado para participar en la Galería Martorelli Gasser, en una muestra de juguetes artísticos a beneficio del Hospital de Niños que reunió a numerosos artistas de Córdoba. En esa ocasión presentó sus Obras de título Sueños de un destino. Quedando vinculado a dicha galería con sus propuestas también en arte cinético de aire y agua expuestas en espacios particulares.
A fines de 2001 se trasladó a Barcelona, España, dónde amplió su horizonte profesional y consolidó una trayectoria que combina diseño industrial, escultura y desarrollo de estructuras metálicas armables, con patentes internacionales.
Entre sus proyectos más recientes se encuentra Temple y Resiliencia, una propuesta artística y social que tiene como figura central un toro metálico plegable. El proyecto busca transmitir un mensaje sobre la salud mental, la superación del dolor y la lucha contra las injusticias. Su diseño permite comercializar la Obra en formato plano e interactivo, con el propósito de que su representación esté, en todo lugar y al alcance de todo público, consiguiendo ser reconocida como un símbolo de libertad y de la justicia .
La propuesta incorpora, asimismo, un poema dando alma a la Obra del poeta español Francisco Cazorla. Una escultura artística que ha despertado interés en museos e instituciones culturales europeas.
Éste recorrido permite comprender que «Albertina» no es una obra aislada, sino parte de una trayectoria creativa desarrollada a lo largo de décadas. Reconocer a su autor significa también respetar una historia de trabajo, investigación, sensibilidad artística e innovación que merece ocupar el lugar que le corresponde.
Nahuel Cardozo Foerster es el abogado representante de Daniel Del Giudice.









