En los años sesenta, cuando la televisión todavía ensayaba sus primeras formas en Córdoba, Víctor Stasyszyn ya estaba frente a una cámara. El reconocido periodista murió este martes, a los 95 años, después de una trayectoria que lo convirtió en una de las voces más reconocibles de la historia de las comunicaciones en la provincia.
Nacido el 11 de julio de 1931 en el barrio Inglés, hoy Pueyrredón, Stasyszyn comenzó su recorrido profesional mientras cursaba sus estudios en el Colegio Monserrat. Se acercó a la vieja LV2, sobre calle Maipú, para buscar trabajo y allí descubrieron su voz. Con el tiempo, llegó a organizar el servicio informativo de la emisora.
Su carrera continuó en Canal 12, donde integró El Repórter Esso junto a Sebastián “Tito” Bosch. Más tarde se convirtió en el primer conductor de Noticiero Doce, que comenzó sus transmisiones el 1 de marzo de 1967 y con los años se consolidó como el noticiero más visto de Córdoba.

En aquellos primeros años, la televisión se hacía con recursos limitados y equipos reducidos. Quienes estaban frente a cámara también asumían tareas que hoy se distribuyen entre distintos profesionales. Stasyszyn recordaba aquella etapa con una imagen elocuente: las primeras luces del canal eran tachos de aceite.
Pero el valor de aquellos comienzos no estaba únicamente en los recursos técnicos ni en la novedad de la pantalla. También importaba la posibilidad de acercar las noticias desde una mirada cordobesa, atenta a la realidad de la ciudad y su gente. Durante años, su voz acompañó acontecimientos históricos como el Cordobazo y la llegada del hombre a la Luna, en 1969.
El cine y la prensa gráfica
En paralelo con su trabajo en radio y televisión, Stasyszyn desarrolló una extensa trayectoria en La Voz del Interior, donde encontró espacio para otra de sus grandes pasiones: el cine. Allí escribió columnas y críticas cinematográficas, y más adelante fue jefe de Espectáculos y secretario de Redacción, cargo con el que se jubiló a mediados de los años noventa. También participó de los cambios tecnológicos que transformaron las rutinas de trabajo del diario.
La formación de nuevos profesionales ocupó otro lugar importante en su recorrido. A través de clases y cursos de periodismo compartió su experiencia con nuevas generaciones. En 2009 publicó Palabra de diario. Testimonios de la prensa gráfica Córdoba 1960-2009, editado por Comunicarte, un libro dedicado a recuperar testimonios sobre el oficio y la historia de la prensa gráfica provincial.
Su compromiso con el periodismo también tuvo una dimensión gremial. Fue socio histórico del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren), participó en distintas oportunidades de su junta electoral y, durante sus últimos años, acompañó las movilizaciones de jubilados en la plaza San Martín.
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Después de vivir durante más de una década en San Antonio de Arredondo, regresó a Córdoba capital junto a su esposa, Rita Viczena.
Finalmente, en el cierre de esta nota, se hacen eco sus palabras, pronunciadas en una entrevista con El Doce con motivo de los 50 años del programa, en las que Stasyszyn resumió la entrega y el compromiso que marcaron su vocación: “A la televisión le di lo que pude, no había horarios, no había familia”.









