Hay coincidencias que el calendario deportivo regala pocas veces. Este miércoles 15 de julio, mientras Argentina se juega ante Inglaterra un lugar en la final de la Copa del Mundo 2026, Mario Alberto Kempes celebra su cumpleaños número 72. El hombre que hace casi medio siglo convirtió a la Argentina en campeona del mundo por primera vez llega a esta fecha viendo cómo la Albiceleste busca repetir la hazaña que él mismo protagonizó.
De carpintero a héroe mundial
Kempes nació el 15 de julio de 1954 en Bell Ville, Córdoba, en el seno de una familia humilde. Su padre había sido futbolista, aunque nunca alcanzó el profesionalismo, y el propio Mario trabajó como carpintero antes de convertirse en jugador. A los 10 años ingresó a las inferiores de Talleres de Córdoba y debutó en Primera a los 17, en el Instituto Atlético Central Córdoba, donde marcó 78 goles en 81 partidos. De ahí saltó a Rosario Central, club en el que anotó 107 tantos en 123 encuentros oficiales y que lo llevó, en 1975, a vestir por primera vez la camiseta de la selección.
En 1976 dio el salto a Europa. El Valencia CF pagó 500.000 dólares por su ficha. Allí, con dos trofeos Pichichi consecutivos como máximo goleador de la liga española, los hinchas valencianistas le pusieron el apodo que lo acompañaría para siempre.
Por qué le dicen «El Matador»
El sobrenombre nació justamente en Valencia, donde su capacidad para resolver partidos con goles decisivos, muchas veces en los minutos finales, le valió la fama de ejecutor implacable frente al arco. En su mejor temporada llegó a convertir 39 goles en 46 partidos, una cifra que consolidó esa reputación de killer del área. No era, sin embargo, un delantero estático: él mismo se definió siempre como «un jugador trabajador» que también bajaba a colaborar en defensa, algo poco habitual entre los goleadores de su época.
El Mundial del 78 y la «mano de Dios» que nadie recuerda
Cuando llegó el Mundial de 1978, disputado en la Argentina, Kempes era el único integrante de la selección que jugaba en el exterior. Fue también, ocho años antes de la jugada de Maradona ante Inglaterra en México 86, protagonista de una «mano de Dios» propia: en el partido ante Polonia, en la segunda fase, detuvo con la mano un balón que iba directo al gol argentino. El árbitro cobró penal, pero el jugador polaco lo desperdició. Kempes, lejos de cargar con esa infracción, terminó anotando los dos goles que sellaron el 2-0 y el pase de Argentina hacia la final.
En esa final, ante Holanda, volvió a marcar dos goles, incluido el decisivo en el alargue, en el minuto 105, que inclinó la balanza a favor del local. Terminó el torneo como máximo goleador con 6 tantos y fue elegido, además, el mejor jugador de la Copa. Ese logro triple, campeón, goleador y mejor jugador del torneo, lo convirtió en el único argentino de la historia en conseguirlo, algo que ni Maradona en 1986 ni Messi en las ediciones que disputó lograron reunir en una misma cita mundialista. Solo los brasileños Garrincha y Didi habían alcanzado antes una hazaña semejante.
Tras el Mundial siguió su carrera en Valencia, donde sumó la Copa del Rey en 1979 y la Supercopa de Europa en 1980, volvió al país para jugar en River Plate en 1982 y se retiró oficialmente en 1994, luego de un paso final por Austria y una breve experiencia en Chile. Cerró su carrera con 334 goles, más que los que anotó Maradona a lo largo de la suya, y se volcó después al periodismo deportivo, donde sigue siendo una voz reconocida.
El estadio que lleva su nombre
El reconocimiento a esa gesta no se limitó a los libros de historia. El estadio más grande de la provincia de Córdoba, conocido durante años como Chateau Carreras, pasó a llamarse oficialmente Estadio Mario Alberto Kempes, un homenaje en vida al cordobés que llevó a la Argentina a su primera estrella.
El recinto, remodelado para el Mundial 1978, el mismo torneo que Kempes protagonizó, es hoy sede habitual de la selección nacional y de los principales equipos de la ciudad, y funciona como recordatorio permanente de que el primer título mundial argentino tuvo nombre y apellido cordobés.
Un cumpleaños con sabor a revancha histórica
La coincidencia de calendario no podría ser más simbólica. Justo en la fecha en la que Kempes celebra sus 72 años, Argentina e Inglaterra se cruzan por la semifinal del Mundial 2026, en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta. Es apenas el sexto cruce entre ambas selecciones en la historia de los Mundiales, y el primero desde Corea-Japón 2002, cuando Inglaterra se impuso por 1-0 en la última vez que ambos equipos se enfrentaron en una Copa del Mundo. Antes de eso, el historial incluye capítulos inolvidables como los de México 1986 y Francia 1998.
La selección argentina, vigente campeona del mundo, buscará así sellar su clasificación a una nueva final mundialista, en una jornada que, por pura casualidad del almanaque, coincide con el cumpleaños del hombre que hace 48 años le dio a este país su primer título de campeón del mundo. Kempes, el matador de Bell Ville que se convirtió en leyenda en su propia tierra, cumple años viendo si la selección puede agregarle un nuevo capítulo a la historia que él mismo empezó a escribir en 1978.
Emotivo video de AFA en la previa de Argentina – Inglaterra por el pase a la final del Mundial 2026









