Fue un recital. La España de Luis de la Fuente dejó sin opciones a la Francia de Didier Deschamps, la dominó desde el primer minuto y consiguió el pasaje a la gran final del próximo domingo, donde enfrentará a Inglaterra o Argentina. En Dallas, el 2-0 fue engañoso -el resultado más ilusorio que tiene este deporte-, porque la Roja mereció más: redujo por completo a Les Bleus, que se vieron ampliamente superados en todos los sectores de la cancha y no podrán jugar su tercera final al hilo.
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