El fútbol argentino se prepara para vivir una jornada cargada de emoción en el Estadio Monumental: la última función de Lionel Messi vistiendo la camiseta albiceleste en el país. En este escenario de despedida organizado por la AFA dentro del calendario de fechas FIFA, el rival encargado de acompañar el cierre de la histórica etapa del capitán es la selección de Benín, un combinado del oeste africano que desembarca en Buenos Aires para vivir el compromiso más importante de su trayectoria deportiva.
Ubicada sobre la costa del Golfo de Guinea, limitando con Togo, Nigeria, Burkina Faso y Níger, esta nación de unos 14 millones de habitantes y 115 mil kilómetros cuadrados destaca por una particularidad institucional: mientras Porto-Novo se erige como la capital constitucional, la ciudad costera de Cotonú actúa como centro económico, administrativo y capital de facto.
Cuna del vudú y el salto de «Ardillas» a «Guepardos»

Más allá de sus playas y paisajes, el rasgo cultural más profundo de Benín es su vínculo con el vudú. Lejos de la visión caricaturizada de los muñecos y hechizos que suele difundir el cine occidental, en el país africano constituye una religión oficial con raíces ancestrales. Cada 10 de enero se celebra el Día Nacional del Vudú, una gran festividad que reúne múltiples expresiones culturales y espirituales a lo largo del territorio.
En el plano estrictamente futbolístico, el seleccionado beninés ostenta sus propias peculiaridades:
Rebranding de identidad: Durante décadas se los conoció popularmente como «Las Ardillas», pero en 2022 la Federación Beninesa de Fútbol rebautizó oficialmente al equipo como «Los Guepardos», buscando proyectar una imagen de mayor potencia, velocidad y ferocidad competitiva.
Hito continental: Aunque nunca logró clasificar a una Copa del Mundo, su mayor hito deportivo ocurrió en la Copa Africana de Naciones 2019, certamen en el que alcanzó los cuartos de final tras eliminar a Marruecos en octavos de final.
Realidades heterogéneas: A diferencia de las megaestrellas argentinas, el plantel combina futbolistas que militan en ligas europeas con otros que deben alternar la práctica profesional con empleos paralelos.

De la devoción de Tijaní a la firmeza de Dandjinou
Para la delegación africana, el choque ante los campeones del mundo trasciende lo táctico. La devoción por la figura de Messi quedó reflejada en las declaraciones de Mohamed Tijaní, integrante de la comitiva de Benín, quien definió al ’10’ como «el dios del fútbol» y anticipó entre risas que no montarán una marca personal: «No hay que marcar a Messi, vamos a disfrutar este partido».
Sin embargo, en la portería la postura es muy distinta. El arquero Marcel Dandjinou advirtió que no dará concesiones emocionales y que saldrá a competir al máximo nivel: «Si hay un penal para Argentina, voy a intentar atajarlo», sostuvo, reflejando el deseo de «Los Guepardos» de dejar una huella imborrable en la noche que marcará el punto final del ciclo de Messi con la camiseta nacional.









