En Mar del Plata salió el sol y River recuperó la sonrisa, al menos parcialmente. Venció 2-0 a Aldosivi en el Minella y consiguió un triunfo vital para sanar las heridas. Con los goles de Lucas Beltrán, de penal, y Ángel Correa en el tramo final del encuentro, el equipo de Leonardo Ponzio cerró su participación en la fase regular del Torneo Clausura, abrochó la clasificación a la Copa Sudamericana y consiguió el oxígeno necesario de cara a los playoffs.
Obligado a cambiar la imagen tras la derrota con Boca, el entrenador apostó por un esquema táctico 4-4-2 para cobijar el debut del juvenil Santiago Espíndola. El volante de 18 años, de características mixtas, se repartió el eje de la cancha con Tobías Andrada y mostró destellos de calidad, aunque el funcionamiento general del equipo quedó en el debe. En la primera mitad, el Millonario controló la pelota frente al “Tiburón” ya descendido a la segunda categoría, pero careció de agresividad para lastimar. Las chances más nítidas murieron en las manos del arquero Lucas Acosta o, como en el caso de un exquisito tiro libre de Thiago Almada, se estrellaron directamente contra el travesaño.
En el segundo tiempo, la visita volvió a exhibir su fragilidad defensiva y la mandíbula floja que arrastró durante toda la campaña. A los 13 minutos, el arquero Santiago Beltrán salió a cortar lejos y chocó con el capitán Nicolás Otamendi, el uno perdió la pelota y tras una serie de intervenciones en el área Santiago Moya empujó la pelota al fondo de la red. Sin embargo, el VAR ahora sí funcionó: desde el predio de Ezeiza, José Carreras advirtió un fuera de juego de Andrés Vombergar en el arranque de la jugada y el árbitro Bryan Ferreyra anuló bien el gol.
Esa dosis de fortuna se convirtió en el punto de inflexión de la tarde marplatense. A los 30 minutos, el VAR volvió a ser protagonista cuando llamó al juez para que revisara en el monitor una mano del propio Vombergar, tras un tiro libre de Sebastián Driussi. El cordobés Lucas Beltrán se hizo cargo de la pena máxima, cruzó un derechazo bajo y logró destrabar un partido que se encaminaba hacia un pálido empate en cero.
Ya en tiempo de descuento, River aprovechó un grosero error en el la defensa local. Francisco Ortega escaló por el sector izquierdo, llegó hasta la línea de fondo y sirvió un centro atrás para el ingreso solitario de Ángel Correa. El ex delantero del Atlético de Madrid definió a la carrera, sentenció el resultado y le otorgó a su equipo la tranquilidad necesaria para dar vuelta la página y enfocarse de lleno en los duelos de eliminación directa.










