Hoy, 23 de junio de 2026, Zinedine Zidane cumple 54 años. Y aunque ya hace casi dos décadas que dejó de jugar al fútbol profesional, su nombre sigue intacto entre los más grandes de la historia. Esta efeméride es una buena excusa para repasar la vida de «Zizou», un hombre que pasó de la pobreza de un barrio marginal de Marsella a convertirse en una de las figuras más influyentes del deporte mundial.
De La Castellane a la élite europea
Zidane nació en el barrio de La Castellane, en Marsella, hijo de Smaïl y Malika, una pareja de inmigrantes argelinos que había llegado a Francia escapando de la guerra de independencia de Argelia.
De chico practicó judo y bádminton antes de volcarse de lleno al fútbol. Su gran referencia futbolística fue el uruguayo Enzo Francescoli, ídolo de Olympique de Marsella a fines de los años 80, a quien seguía de cerca desde las tribunas del Stade Vélodrome. La admiración fue tan grande que, años más tarde, Zidane bautizó a su primer hijo con el mismo nombre del histórico mediocampista charrúa.
A los 14 años dejó su casa familiar para ir a probarse a la Costa Azul francesa, y a los 17 debutó en la Ligue 1 con la camiseta del A. S. Cannes. De ahí pasó al Girondins de Burdeos, club en el que terminó de pulir su talento y empezó a llamar la atención de los grandes de Europa con jugadas como aquel recordado gol desde mitad de cancha ante el Real Betis, en el estadio Benito Villamarín.
La consagración en Italia y el título que cambió la historia de Francia
En 1996 llegó a la Juventus de Turín, entonces vigente campeona de Europa, donde compartió plantel con figuras como Alessandro Del Piero, Christian Vieri y Filippo Inzaghi. En cinco temporadas con la «Vecchia Signora» ganó dos Scudettos, una Supercopa de Italia, una Supercopa de Europa y una Copa Intercontinental, además de perder dos finales de Champions League.
Pero el quiebre definitivo en su carrera llegó con la selección francesa. En el Mundial de 1998, disputado como local, Zidane fue clave en la conquista del primer título mundial para «Les Bleus»: en la final ante Brasil, en el Stade de France, anotó dos goles de cabeza que sellaron una victoria histórica por 3 a 0. Dos años después repitió la hazaña a nivel continental, al ser pieza fundamental del equipo francés que se consagró campeón de la Eurocopa 2000 en Bélgica y Países Bajos, logrando el inédito «doblete» de títulos de selecciones.
El fichaje más caro de la historia y la volea de Glasgow
En 2001, el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, se obsesionó con sumarlo a su plantel. La negociación, que según se cuenta arrancó con una servilleta escrita en una cena en Montecarlo, terminó en un traspaso de 77,5 millones de euros que en ese momento lo convirtió en el fichaje más caro de la historia del fútbol. Con el número 5 en la espalda, Zidane se transformó en una de las piezas centrales del Real Madrid de los Galácticos, junto a Luis Figo, Ronaldo Nazário y David Beckham.
En sus cinco temporadas como jugador merengue ganó una Liga española, dos Supercopas de España, una Supercopa de Europa, una Copa Intercontinental y una Champions League. Esta última quedó inmortalizada para siempre gracias a un gol: la volea de zurda en la final de Glasgow de 2002 ante el Bayer Leverkusen, a pase de Roberto Carlos, considerado por UEFA, FIFA y France Football como uno de los mejores tantos en la historia del torneo continental.
El adiós con sabor amargo en Berlín
Zidane se retiró del fútbol profesional en 2006, después del Mundial de Alemania. Llegó a esa cita con 34 años y llevó a Francia, que no figuraba entre las grandes candidatas, hasta la final ante Italia.
En ese partido abrió el marcador con una audaz «panenka» desde los doce pasos, pero el encuentro quedó marcado para siempre por otro episodio: en la prórroga, tras un cruce de palabras con el defensor italiano Marco Materazzi, le propinó un cabezazo en el pecho que le costó la expulsión. Francia terminó perdiendo la final en los penales y Zidane, pese a haber sido distinguido como mejor jugador del torneo, no volvió al campo a recibir su trofeo.
Con la selección francesa disputó 108 partidos y convirtió 31 goles entre 1994 y 2006, integrando el selecto Club de los 100 de la FIFA.
El único campeón mundial como jugador y como entrenador
Lejos de alejarse del Real Madrid tras colgar los botines, Zidane se reconvirtió en entrenador y volvió a hacer historia. Tras un paso como asistente de Carlo Ancelotti y un período al frente del Real Madrid Castilla, asumió la conducción del primer equipo en enero de 2016. Desde el banco logró algo nunca visto en el fútbol moderno: tres Champions League consecutivas entre 2016 y 2018, además de un título de Liga, una Supercopa de España, dos Supercopas de Europa y dos Mundiales de Clubes.
Ese recorrido lo convirtió en el único futbolista de la historia distinguido por la FIFA tanto como mejor jugador del mundo (1998, 2000 y 2003) como mejor entrenador del mundo (2017). En 2019 regresó para una segunda etapa en el banco merengue, en la que sumó otra Liga y otra Supercopa de España antes de dejar el cargo en 2021 con un total de once títulos en sus dos ciclos al frente del club.
Una figura que excede al fútbol
Más allá de las estadísticas y los títulos, la trayectoria de Zidane fue leída durante años como un símbolo de las tensiones sociales de la Francia contemporánea, marcada por la inmigración y los desafíos de integración. Su figura osciló siempre entre el «artista del balón» y el «héroe caído» tras el episodio de Berlín, una dualidad que sigue generando debate académico y mediático hasta el día de hoy.
A 54 años de su nacimiento y a casi dos décadas de su retiro como jugador, Zinedine Zidane continúa siendo, para gran parte del periodismo deportivo y de los propios futbolistas, uno de los nombres ineludibles cuando se habla de los más grandes de la historia del fútbol.
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