Una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $1.531.473 en junio para no ser considerada pobre y $689.852 para no caer en la indigencia, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
La Canasta Básica Total (CBT), que define la línea de pobreza al incluir alimentos, bienes y servicios esenciales, aumentó 2,2% en el mes y volvió a ubicarse por encima de la inflación, que fue del 1,9%. En tanto, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina el umbral de indigencia, registró una suba de 1,3%, en línea con la desaceleración observada en el rubro alimentos.
Con estos resultados, la CBT acumuló un incremento cercano al 17% en el primer semestre y una variación interanual del 35,7%, mientras que la CBA avanzó 36,3% en los últimos doce meses. Ambas evolucionaron por encima del 33,5% de inflación interanual.
La desaceleración de alimentos moderó la canasta alimentaria
El menor ritmo de aumento en los alimentos fue uno de los principales factores detrás de la desaceleración de la canasta alimentaria. La estabilidad en el precio de la carne y la baja de las frutas compensaron las subas registradas en verduras y panificados.
En cambio, la Canasta Básica Total reflejó el mayor impacto de los aumentos en alquileres, tarifas de electricidad, medicamentos y servicios vinculados al turismo y la recreación, lo que explica que haya crecido por encima del índice general de precios.
El Indec elabora la Canasta Básica Alimentaria a partir de los requerimientos nutricionales mínimos de un adulto equivalente y de los patrones de consumo relevados por la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares. La Canasta Básica Total incorpora además los gastos no alimentarios mediante la aplicación del denominado coeficiente de Engel, utilizado para estimar el costo total necesario para cubrir las necesidades básicas de un hogar.
La inflación bajó al 1,9% en junio y perforó el 2% por primera vez en diez meses









