Un conflicto salarial en una empresa autopartista volvió a impactar de lleno en la industria automotriz. La firma Pelzer System, proveedora de la automotriz alemana Volkswagen, frenó su producción tras una protesta de sus trabajadores, lo que derivó en la paralización de la actividad en la planta de Pacheco.
La interrupción del suministro afectó directamente la fabricación de la pick up Amarok, ya que la autopartista produce componentes esenciales como insonorizantes, alfombras y cobertores de motor.
El conflicto se originó por un reclamo de recomposición salarial. Ante la falta de acuerdo con la empresa, los trabajadores avanzaron con la toma de la planta y el freno total de la producción, lo que cortó las entregas a la automotriz.
Como consecuencia, Volkswagen debió detener su línea de montaje, sin una fecha clara de reanudación, en un contexto donde la dependencia de proveedores específicos vuelve más vulnerable a toda la cadena.
Riesgo de cierre y cambios en proveedores
La situación de la autopartista se agrava por factores estructurales. Pelzer System enfrenta un escenario crítico tras haber quedado fuera de la renovación de la Amarok y por el fin de producción del modelo Taos, dos de sus principales fuentes de ingresos.
Con Volkswagen como principal cliente, la empresa quedó expuesta a una fuerte caída de actividad y enfrenta incluso riesgo de cierre definitivo, según fuentes del sector.
El episodio se da en un contexto más amplio de dificultades en la industria automotriz, con suspensiones, recortes de turnos y caída de la demanda en varias terminales.
En ese escenario, el conflicto en una sola autopartista evidencia la fragilidad del sistema productivo: la falta de un proveedor puede detener toda la cadena, afectando producción, empleo y previsibilidad en uno de los sectores industriales más relevantes del país.
La capacidad instalada en febrero fue del 54,6% y marcó el registro más bajo en una década









