La irregularidad en las líneas de financiamiento al sector privado consolidó su tendencia alcista durante mayo, a pesar de las previsiones oficiales y bancarias que anticipaban un techo para la problemática durante el pasado verano. Los datos surgen de un informe elaborado por la consultora 1816, que advierte que la tasa de mora de las familias saltó del 12,1% registrado en abril al 12,7% en mayo. La velocidad del incremento es notoria: el indicador se multiplicó por más de cinco en menos de dos años, considerando que en octubre de 2024 la irregularidad se ubicaba en apenas el 2,5%.
El impacto de este escenario restringe de manera directa las proyecciones de reactivación interna a través del consumo. «De acá a las elecciones del año que viene difícilmente el crédito a familias sea un motor muy relevante de la actividad económica, como lo fue en el segundo semestre de 2024 y primer semestre de 2025, dado que más del 27% de las personas que tomaron préstamos dejaron de ser ‘sujetos de crédito’, por estar en mora», señalaron los analistas de la consultora 1816 en su reporte. No obstante, el informe matizó el panorama al aclarar que el peso actual del financiamiento en la economía local es tan pequeño que la morosidad no impedirá que el Producto Bruto Interno pueda continuar creciendo en los próximos 12 meses.
Los jóvenes sufren el mayor impacto
La profundidad de la crisis de cobro muestra un componente etario alarmante, ensañándose especialmente con las franjas de menor edad de la población. Casi el 40% de los deudores menores de 35 años que mantienen obligaciones vigentes presenta al menos un atraso en sus pagos, tanto en el sistema bancario regulado como en los canales comerciales extrabancarios.
Al desagregar las estadísticas por rangos específicos, se observa que la irregularidad trepa al 42,8% entre los jóvenes de 18 a 25 años, mientras que se posiciona en el 39,3% para el segmento que va de los 26 a los 35 años. La proporción de deudores afectados disminuye paulatinamente a medida que avanza la edad de los titulares: cae al 31% en el tramo de 36 a 45 años, y se reduce al 23,5% entre las personas de 46 a 55 años.
Comportamiento de bancos y financieras
La desmejora en los ratios de cobro alcanzó a casi todo el mapa financiero local. De las 30 instituciones de mayor envergadura en el segmento de préstamos a familias, en 26 entidades la mora de mayo superó los registros del mes previo. La banca pública fue el único sector que sostuvo la oferta de financiamiento en pesos en términos reales y evitó una contracción mayor, frente a los bancos privados que recortaron significativamente la generación de nuevos préstamos durante la primera mitad del año.
Por su parte, la situación en las entidades no financieras —compañías de préstamos, tarjetas de comercios y fintech, que concentran el 17% del mercado familiar— es todavía más crítica. En este nicho particular, la morosidad trepó en mayo al 32,2%, una cifra que contrasta fuertemente con los registros de hace un año y medio, cuando el indicador se posicionaba por debajo del 10%. Las expectativas de los operadores del mercado están puestas ahora en el comportamiento de las liquidaciones de junio y julio, meses en los que evaluarán si el ingreso del medio aguinaldo permite aliviar los presupuestos familiares y recortar la abultada cartera de deudores.









