La dificultad para sostener el pago de deudas se convirtió en una de las señales más visibles del deterioro financiero de los hogares argentinos. Mientras las billeteras virtuales concentran un fuerte aumento de la morosidad entre quienes recurren a ellas para financiarse, los jubilados también muestran un incremento marcado de los atrasos, en un escenario de ingresos que todavía enfrenta restricciones.
Según un informe de Equilibra, casi 3 millones de argentinos tienen créditos impagos con atraso dentro del segmento de entidades no financieras, donde se incluyen principalmente las billeteras virtuales. El dato surge de un universo de 5,3 millones de personas que tomaron financiamiento exclusivamente por ese canal: más de la mitad presenta incumplimientos.
La diferencia frente al sistema bancario es significativa. Entre quienes accedieron únicamente a créditos de entidades financieras tradicionales, la mora alcanza al 20%: son 1,6 millones de personas sobre un total de 7,8 millones. En tanto, otros 1,3 millones de argentinos tienen atrasos tanto con bancos como con entidades no financieras.
El fenómeno muestra un cambio en la forma de acceso al crédito. En los últimos años, las billeteras digitales ganaron espacio entre sectores que quedaron fuera del financiamiento bancario tradicional, pero también concentran perfiles con mayor vulnerabilidad frente a una caída de ingresos o gastos inesperados.
En términos generales, la cantidad de personas en mora aumentó de 2,4 millones a 5,8 millones entre julio de 2024 y mayo de 2026. Según el informe, el incremento refleja dificultades para sostener compromisos asumidos y expectativas de recuperación del poder adquisitivo que no se concretaron.
Los jóvenes, entre los más afectados
El problema se profundiza entre los sectores más jóvenes. Apenas el 40% de las personas de entre 18 y 29 años tiene acceso al crédito formal. Dentro de ese grupo, casi cuatro de cada diez tomadores presentan atrasos, y entre quienes se financiaron únicamente mediante entidades no financieras la mora llega al 50%.
El desplazamiento hacia las billeteras virtuales responde, en parte, a que ofrecen acceso más rápido y con menos requisitos que los bancos, pero también expone a usuarios con menor historial financiero a un mayor riesgo de sobreendeudamiento.
Los jubilados también enfrentan mayor presión
El deterioro de la capacidad de pago también alcanza a los adultos mayores. Un informe de Provincia Microcréditos, del Banco Provincia, indicó que en mayo la morosidad entre jubilados llegó al 11,4%, equivalente a 457.596 personas con deudas en situación irregular.
Un año antes, el indicador era del 4,1%, por lo que el nivel de incumplimiento prácticamente se triplicó. Además, el 44,6% de las personas en edad jubilatoria mantiene actualmente financiamiento activo, sobre un universo de más de 9 millones de adultos mayores.
El informe vincula esta evolución con la pérdida de poder de compra de las jubilaciones. Según el estudio, el haber mínimo, incluyendo bonos compensatorios, perdió alrededor de 19% de poder adquisitivo real desde noviembre de 2023.
La presión se vuelve más evidente al comparar ingresos con gastos básicos. La Canasta Básica de los Jubilados alcanzó en marzo los $1.824.682, mientras que la jubilación mínima con bono se ubica por debajo de ese nivel.
Una señal de fragilidad financiera
El aumento de la mora en distintos grupos refleja un problema común: hogares que recurren cada vez más al crédito para sostener consumo y gastos corrientes, pero enfrentan dificultades para devolver esos préstamos.
La expansión de las billeteras virtuales permitió ampliar el acceso al financiamiento, aunque también trasladó parte del riesgo hacia sectores con menor capacidad de absorción frente a una baja de ingresos. En paralelo, el deterioro entre jubilados evidencia que la presión financiera no se limita a los trabajadores activos, sino que alcanza a distintos segmentos de la sociedad.
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