Después de más de seis meses de inactividad y en medio de un complejo proceso de reestructuración financiera, el Frigorífico General Pico, empresa de la familia Lowenstein vinculada al origen de las hamburguesas Paty, volvió a poner en marcha su producción y reincorporó a 450 trabajadores que permanecían suspendidos.
La reactivación fue posible tras un acuerdo con Frigorífico Gorina, uno de los principales exportadores de carne vacuna de capitales argentinos, que asumió la operación de la planta ubicada en Trenel, provincia de La Pampa, mediante un contrato de alquiler por tres meses con posibilidad de renovación, en el marco del concurso preventivo que atraviesa la compañía desde marzo de este año.
El secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria de la Carne de La Pampa, Dardo Loza, confirmó que la planta retomó sus actividades durante la última semana y desmintió versiones que indicaban una reincorporación parcial del personal.
Según explicó, ya son 450 los trabajadores que regresaron a sus puestos, luego de que la empresa regularizara parte de la deuda salarial acumulada. En ese sentido, detalló que fueron abonados los haberes correspondientes a una parte de abril y la totalidad de mayo, condición necesaria para que pudiera concretarse el regreso del personal.
Producción para el mercado interno y la exportación
La planta de Trenel comenzó a operar con una faena cercana a 400 cabezas de ganado por día, destinadas tanto al mercado interno como a la exportación. La expectativa es incrementar gradualmente ese volumen hasta recuperar un nivel de actividad estable en las próximas semanas.
Por el momento, la producción se concentra exclusivamente en ese establecimiento, mientras que la planta de General Pico continúa sin actividad.
Una crisis que puso en jaque a la empresa
El reinicio de las operaciones representa un alivio para una compañía que atravesó una de las crisis más profundas de su historia. A fines de 2025, el frigorífico suspendió a la totalidad de sus trabajadores y redujo al mínimo su funcionamiento como consecuencia del deterioro de su situación financiera.
Posteriormente avanzó con el despido de 194 empleados distribuidos entre sus plantas de General Pico, Trenel y Arata, mientras acumulaba una deuda superior a 34.000 millones de pesos y más de 1.180 cheques rechazados, reflejando la imposibilidad de sostener su cadena de pagos.
Frente a ese escenario, en marzo de este año los directivos Ernesto y Alan Lowenstein solicitaron la apertura del concurso preventivo con el objetivo de preservar la continuidad de la empresa y ordenar su situación financiera.
Los propietarios atribuyeron el agravamiento de la crisis al fracaso de las negociaciones con uno de los principales acreedores de la firma, al que responsabilizaron por impedir alternativas de financiamiento que, según sostuvieron, podrían haber evitado la paralización de la actividad.
Con el ingreso de Frigorífico Gorina como operador, la empresa busca recuperar paulatinamente su capacidad productiva y preservar las fuentes laborales, mientras avanza el proceso judicial destinado a reestructurar su pasivo.









