El Gobierno nacional dispuso un cambio clave en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) al elevar del 30% al 35% el umbral que define qué proyectos califican como inversiones de largo plazo. La medida fue oficializada mediante la Resolución 484/2026, publicada este lunes en el Boletín Oficial.
Según argumentó el Ejecutivo, la modificación apunta a preservar el espíritu del régimen, que otorga estabilidad fiscal y jurídica por hasta 30 años, garantizando que los beneficios sigan orientados a iniciativas de gran escala y maduración extendida, aunque con dinámicas financieras más flexibles.
Hasta ahora, la Ley 27.742 establecía que una inversión era considerada de largo plazo si el flujo neto de caja proyectado no superaba el 30% del capital invertido durante los primeros tres años. Con el nuevo esquema, ese límite se amplía al 35% para todos los sectores.
Impacto en energía y sectores estratégicos
El cambio se vincula directamente con la incorporación reciente de nuevos desarrollos de hidrocarburos costa adentro al RIGI, dispuesta por el Decreto 105/2026. De acuerdo con informes técnicos de la Secretaría de Energía, este tipo de proyectos presenta una recuperación de capital más rápida en las etapas iniciales, aunque exige reinversiones constantes para sostener la producción a largo plazo.
Con la actualización del umbral, el Gobierno busca evitar que estas iniciativas queden excluidas del régimen por su capacidad de generar ingresos tempranos, pese a requerir un compromiso sostenido de inversión durante décadas.
Aval técnico de distintas áreas
La medida fue respaldada por informes de distintas dependencias oficiales. Desde la Secretaría de Minería consideraron que el ajuste es “técnica y económicamente razonable”, dado que los proyectos del sector suelen mostrar ratios cercanos a cero en sus primeros años por los largos plazos de desarrollo.
En tanto, desde el área de Industria señalaron que el impacto en sectores como el siderúrgico es “neutral”, mientras que desde el ámbito tecnológico destacaron que la modificación permite contemplar mejor las características de inversiones con ciclos de innovación acelerados y necesidades constantes de reinversión.
¿Cómo funciona el criterio?
El RIGI utiliza una fórmula que compara la velocidad de generación de ingresos con el volumen de inversión inicial durante los primeros 36 meses. Si un proyecto recupera demasiado rápido el capital invertido, superando el nuevo tope del 35%, deja de ser considerado de “larga maduración” y, por lo tanto, no accede a los beneficios del régimen.
Con esta flexibilización, el Ministerio de Economía apunta a mejorar la operatividad del sistema y atraer mayor volumen de inversiones, especialmente en sectores que combinan rentabilidad inicial con compromisos financieros sostenidos en el tiempo.
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