Los datos oficiales de julio dejaron una nueva señal de debilidad para la actividad económica. Tanto la industria manufacturera como la construcción registraron fuertes retrocesos respecto de junio, en un mes en el que distintos sectores volvieron a mostrar dificultades para sostener el ritmo de recuperación.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero cayó 5% en julio respecto de junio, mientras que en la comparación interanual retrocedió 4,9%. Con este resultado, la actividad fabril acumuló una baja de 2,6% en los primeros siete meses de 2026.
El dato mensual representa la mayor caída del año. Además, las series desestacionalizada y tendencia-ciclo del IPI se ubicaron en sus niveles más bajos desde junio de 2024, de acuerdo con el organismo estadístico.
El deterioro alcanzó a la mayoría de las ramas manufactureras. En la comparación mensual, los mayores retrocesos correspondieron a Muebles y otras industrias manufactureras (-13,9%), Productos de metal, maquinaria y equipo (-8%) y Automotores y otros equipos de transporte (-6,4%).
En términos interanuales, los descensos más pronunciados se registraron en Maquinaria y equipo (-20,5%), Otros equipos, aparatos e instrumentos (-19,1%) y Prendas de vestir, cuero y calzado (-15,9%). El INDEC señaló menores niveles de fabricación de maquinaria agrícola, electrodomésticos y productos electrónicos, actividades afectadas por la menor demanda y la competencia de bienes importados.
La construcción también perdió impulso
La construcción mostró un comportamiento similar en julio. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró una caída de 4,5% interanual y de 4,6% frente a junio, en la serie desestacionalizada.
El resultado mensual contrasta con el acumulado del año. Entre enero y julio, la actividad de la construcción todavía registra una suba de 1,7% frente al mismo período de 2025. El dato muestra, así, una evolución más favorable que la industria en el acumulado, aunque con una pérdida de impulso durante julio.
El consumo aparente de insumos también exhibió un escenario dispar. En julio aumentó 22,8% el resto de los insumos, que incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio para construcción, mientras que los artículos sanitarios de cerámica avanzaron 7%.
En cambio, hubo fuertes bajas en asfalto (-23,1%), yeso (-21,2%), ladrillos huecos (-12,9%), cales (-9,8%), hormigón elaborado (-9,5%) y cemento Portland (-8,1%).
En el acumulado de siete meses, el resto de los insumos aumentó 23,8%, las pinturas 10,3% y los artículos sanitarios 6,9%. En sentido contrario, el consumo de yeso cayó 11,5%, los pisos y revestimientos cerámicos 9,1%, el asfalto 8,9% y el cemento Portland 3,3%.
La UIA advierte por la demanda y la competencia importada
El panorama relevado por el Monitor de Desempeño Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA) también mostró un escenario contractivo, aunque a partir de un indicador diferente al IPI del INDEC.
En julio, el 42,9% de las empresas redujo su producción respecto del promedio mensual del trimestre anterior, mientras que apenas el 20,9% informó una mejora. El mercado interno apareció como uno de los principales obstáculos: el 49,7% registró menores ventas internas y el 48,6% identificó a la caída de la demanda como su principal dificultad.
A esa situación se sumó la presión de la competencia desleal y el contrabando. El 59,7% de las empresas calificó su impacto como alto o muy alto, cinco puntos porcentuales más que un año atrás. Además, el 50,7% detectó productos de origen externo comercializados a precios artificialmente bajos y el 48,4% señaló que la principal consecuencia fue una reducción de sus ventas.
El impacto fue mayor entre las empresas más pequeñas. El 47,8% de las micro y pequeñas firmas redujo su producción y el 54,8% tuvo menores ventas, frente al 34% y 40%, respectivamente, entre las empresas de mayor tamaño.
Menos actividad, más presión sobre las empresas
La menor facturación también comenzó a trasladarse a la situación financiera. Según la UIA, el 47,6% de las empresas no pudo afrontar completamente al menos uno de sus compromisos habituales, entre impuestos, proveedores, obligaciones financieras, servicios públicos y salarios. El 9,2% tuvo dificultades para cumplir simultáneamente con todos esos pagos, el nivel más alto de la serie y más del doble del promedio histórico.
Para sostener sus compromisos, el 56,2% de las compañías afectadas aumentó su endeudamiento o recurrió a financiamiento de corto plazo, mientras que el 53,2% enfrentó mayores intereses y costos financieros.
El empleo mostró un ajuste menor que la producción y las ventas, aunque también aparecen señales de cautela. El 21,2% redujo personal y el 18,7% recortó turnos. Para los próximos 12 meses, el 27,5% prevé disminuir su dotación, mientras que solo el 16,9% espera aumentarla.
La utilización promedio de la capacidad instalada fue de 53,6% y el 64,4% de las empresas operó por debajo del nivel que considera óptimo. En ese contexto, cayó al 43% la proporción de compañías que considera que es un buen momento para invertir en maquinaria y equipos.
En conjunto, los indicadores muestran una recuperación todavía irregular de la actividad. La construcción conserva un resultado positivo en el acumulado del año, pero perdió fuerza en julio, mientras que la industria mantiene una caída acumulada y registró su mayor retroceso mensual de 2026. El relevamiento de la UIA agrega otra dimensión al escenario: menor demanda, presión importadora y dificultades financieras que condicionan las decisiones de producción, empleo e inversión.









