La Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) confirmó que el bono de $70.000 continuará vigente en abril, pero con un alcance cada vez más limitado. En paralelo, un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) advirtió que el ingreso de los jubilados perdió poder adquisitivo en el último año.
Con el aumento mensual de 2,9%, determinado por la inflación informada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el haber mínimo se ubicó en $380.319,31, y alcanza los $450.319,31 al sumar el bono. Sin embargo, el esquema deja afuera a quienes superan ese umbral, que dejan de percibir el refuerzo.
Menor alcance del bono
El bono se mantiene completo solo para quienes cobran la mínima, mientras que quienes superan ese nivel lo reciben de forma proporcional hasta alcanzar el tope. A partir de ese monto, el refuerzo se elimina.
Este mecanismo implica que, con cada actualización por inflación, más beneficiarios quedan excluidos, reduciendo progresivamente el universo alcanzado por la medida.
Caída del poder adquisitivo
Según el informe de la UCA, el haber mínimo con bono registró una caída real de 5% interanual y de 1% entre febrero y marzo de 2026, medido a precios constantes.
El estudio señala que una de las principales causas es que el bono permanece congelado desde marzo de 2024, mientras que las jubilaciones se actualizan mensualmente. Esto provoca que el refuerzo pierda peso dentro del ingreso total.
Además, el haber mínimo con bono se ubica 9% por debajo del máximo reciente alcanzado en junio de 2025 y representa apenas el 74,1% del nivel real de 2018, último año sin bonos compensatorios.
Un esquema bajo presión
El informe también advierte que, tras la fuerte caída de 2024, la recuperación posterior fue incompleta y en 2026 volvió la tendencia descendente. En el promedio del año, el haber con bono cae 4,21% interanual, mientras que el haber sin bono retrocede 1,27%.
En este contexto, el bono funciona como un complemento clave para los ingresos más bajos, pero su congelamiento y menor cobertura plantean interrogantes sobre la sostenibilidad del esquema y su capacidad para compensar el impacto de la inflación en los jubilados.
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