La recaudación por derechos de exportación sufrió una fuerte caída durante los primeros cuatro meses de 2026 y acumuló un descenso interanual del 37% medido en dólares, según un informe elaborado por RIA Consultores en base a datos de ARCA y del Banco Central de la República Argentina.
De acuerdo al relevamiento, entre enero y abril los ingresos por retenciones alcanzaron los 1.380 millones de dólares, ubicándose por debajo de lo registrado en igual período de 2025 y constituyendo la segunda peor marca desde 2019. El único antecedente más bajo corresponde a 2023, año afectado por la fuerte sequía que impactó sobre la producción agropecuaria.
El informe atribuyó la retracción principalmente a la reducción de las alícuotas aplicadas al complejo sojero y al efecto residual del programa denominado “Retenciones Cero”, implementado en septiembre de 2025.
Además, el trabajo señaló una caída significativa en la participación de los derechos de exportación dentro de la estructura tributaria nacional. Mientras entre enero y septiembre de 2025 representaban en promedio el 4,7% de la masa fiscal, entre octubre de ese año y abril de 2026 el porcentaje descendió al 2,4%.
En abril, la recaudación por derechos de exportación alcanzó los 575.000 millones de pesos. Sin embargo, esa cifra representó una baja del 13% respecto al mismo mes del año pasado en términos corrientes y una caída del 33% al ajustar los valores por inflación.
El reporte también destacó que ya son diez los meses consecutivos con retroceso interanual en la recaudación medida en dólares, una situación que solo encuentra comparación reciente con el período de sequía registrado en 2023.
Pese a la tendencia negativa, el análisis indicó que las exportaciones de trigo durante el verano y las ventas externas de maíz entre marzo y abril ayudaron a amortiguar parcialmente el impacto de la caída.
En sus conclusiones, el informe sostuvo que la menor incidencia de las retenciones dentro de los ingresos fiscales podría abrir margen para una nueva baja de alícuotas, especialmente en el complejo sojero, que continúa soportando una carga tributaria más elevada que otros cultivos.
No obstante, los analistas advirtieron que una eventual reducción adicional podría profundizar las dificultades fiscales en un contexto de recaudación debilitada y elevada presión sobre las cuentas públicas nacionales.









