Luna Pérez, una joven estudiante universitaria de Buenos Aires, compartió una extraña historia de amor a primera vista que rápidamente cambió por completo su rumbo. Lo que comenzó como un flechazo en el transporte público se convirtió en una denuncia.
Al subir al colectivo, los ojos de Luna se posaron en un misterioso joven, a quien describió como un “ángel” morocho con una gorra que iluminó su viaje. Fue un encuentro fugaz pero la chica quedó rendida a sus pies. “Era como me gustan a mi. Morochito, de gorrita. Lindo, lindo. Ahora que lo pienso, yo, enamorada. Caí.”
Sin embargo, a los pocos minutos del flechazo ella bajó la vista para agarrar su celular. “En eso giro para ver a mi novio y me pregunté: ´¿A quién está mirando mi novio?´ y me estaba mirando a mí. Hago un poco de foco y vi que estaba mirando mi celular y dije ‘gordo, qué chusma’”.
A raíz de eso la chica guardó con cuidado su teléfono y allí quedaron develadas sus verdaderas intenciones: el joven ladrón procedió a robar el celular de la pasajera que estaba detrás de Luna.
Con un toque de humor, cerró su video reflexionando sobre sus preferencias románticas. “A mi, los hombres me hicieron de todo pero robarme, no. No hay que confiar en los hombres, yo ya aprendí. Nunca me gostearon tan rápido. No hay remate. “Me di cuenta recién, me gustan los chorros”, finalizó Luna.









