La cantante platense, que comenzó su recorrido musical desde muy chica y alcanzó proyección nacional como subcampeona del reality La Voz Argentina, se encuentra hoy en una nueva etapa de su carrera. Después de presentar Altar, su primer álbum, abrir el show de Paul McCartney en River y recibir el Discovery Award en la Latin Alternative Music Conference de Nueva York, llega por primera vez a Córdoba para presentar Mientras busco la gloria, su segundo álbum de estudio, producido por Cachorro López. Antes de su llegada a la Docta, habló con Hoy Día Córdoba sobre el nuevo disco, sus canciones y el momento que vive.
Para quienes todavía no la conocen, la artista tiene una manera bastante clara —y muy suya— de presentarse. “Soy Luz Gaggi, tengo 23 años y soy una chica que hace pop en el cuerpo de una rockstar. Hago música muy espiritual, más bien, un pop espiritual y baladas lindas que hablan y que contienen mucha melancolía y nostalgia, sentimientos a los que recurro bastante. Nada más que eso. Soy tan solo una cantora”, define en pocas palabras.
Mientras busco la gloria es, justamente, el lugar donde se hace evidente esa precisión. De ahí que su segundo álbum de estudio, producido por Cachorro López, reúne canciones nacidas de experiencias personales, observaciones cotidianas y emociones profundas, con una producción que por momentos juega al contraste entre lo que dicen las letras y lo que suena. Este sábado será la primera vez que ese repertorio se encuentre con un escenario cordobés: el del Quality.
La fecha también llega en una semana especial para Luz, porque este viernes celebra sus 24 años. Entre festejos y preparativos para el show, la cercanía del aniversario la encuentra más introspectiva y con ganas de mirar hacia atrás. “He tenido que recorrer un camino extenso y de muchos baches, pero estamos bien. Y realmente haber empezado allá en mi barrio y hoy día estar acá con un par de missions [misiones] ya cumplidas siento que es súper lindo. Dios me ha bendecido bastante y me ha acompañado, así que muy agradecida con todo lo aprendido, con todo lo vivido”, expresa.

Crecer sin dejar de ser la misma
Entre Altar y Mientras busco la gloria hay una diferencia que Luz reconoce enseguida. No solamente porque pasaron unos años, sino porque en el medio también le pasaron cosas. Creció, aprendió y encontró otras formas de llevar lo que le sucede a una canción. Eso sí: no le interesa presentar ese recorrido como si hubiera aparecido otra artista. “No quiero decir esta nueva Luz porque sigo siendo yo”, dice entre risas.
“Si lo comparamos con el anterior, es un álbum muy diferente también porque yo soy más grande, he crecido un par de años y, como cualquier persona que crece, creo que te pasan otras secuencias en la vida. Vas aprendiendo otras cosas y vas mejorando tu skill [habilidad]. Siento que algo marca un poco eso. Pero sí es verdad que adquirí otros aprendizajes y este álbum lo planteé de otra manera en cuanto a lo vocal y efectivamente siento que es muy diferente al anterior”.
No deja de querer a su primer disco. De hecho, dice que le gustan los dos. Pero encuentra en este nuevo trabajo algo más orgánico, ligado también a la producción, y a un repertorio «más cantable”.
La distancia entre los dos discos también se escucha en las letras. En Altar, la vulnerabilidad estaba más cerca de la herida, del enojo y del reproche. A lo que Luz agrega: “Obviamente encontraba un lugar vulnerable, pero un lugar vulnerable-lastimado, y me colocaba como en un lugar de reproche, enojo, tristeza o algo más violento, si se quiere, en cuanto a la escritura”.
Ahora el registro es otro. Sigue hablando de cosas íntimas, pero desde un lugar menos expuesto. «En este sentido, siento que las letras de este álbum van por un lugar más secreto. Hay cosas que, en la vida misma, a mi madre, por ejemplo, no se las diría. Y están planteadas de una manera más sutil”, expresa.
Y esa tensión también aparece en cómo está armado el disco, porque hay canciones en las que la letra va por un lado y el ritmo por otro. Hay algo de lo velado, de decir sin terminar de revelar, como si algunas cosas pudieran quedar escritas justamente para no ser del todo descifradas.
“Hay cierta dicotomía también en las letras con los ritmos. O sea, capaz hay canciones del álbum de La Gloria en el que la producción o la composición musical no coincide con lo que se está diciendo y se genera como esa disyuntiva. Y si te ponés a ver o a agarrar letras, capaz no coincide con el ritmo, pero era la forma más amorosa y más loquita de plantearlo. Creo que también formó parte de lo que fue toda la composición”, cuenta.
Hay otra zona de su escritura que también se alimenta de los libros. No se trata solamente de la poesía que encuentra en ellos, sino de las formas de decir, las imágenes, las metáforas y esas vueltas que tiene el lenguaje cuando alguien se anima a escribir. Luz las lee, las guarda y después se las lleva al “bocho”, como dice ella, para que en algún momento puedan aparecer transformadas en una canción.
«Soy una persona que considera que lee mucho. Me gusta mucho leer y me gusta mucho agarrar libros; de hecho, ahora estás arriba de una buena pila de libros (en referencia a la computadora que conecta la entrevista). Y siento que tengo que estar acá para hacer bibliomancia todo el tiempo. Me gusta aprender palabras nuevas y ver de qué forma escriben otras personas. Y eso me lo voy como a llevar al bocho y hacer que luego las letras capaz salgan de una forma diferente a las anteriores. Siento que más que nada me predispone el hecho de leer, no sé si tanto escuchar a otros artistas. Obviamente aprendo y escucho mucho a otros artistas, le doy bola a las letras, mas no siento que sea en un top uno de lo que más me inspira”, advierte.
En ese proceso tuvo un papel importante Cachorro López, quien estuvo al frente de la producción musical. Luz lo define como “el gran director” y destaca los debates que se dieron durante la grabación:
“Ha tenido la batuta siempre. En cuanto a lo musical, es un sabiondo absoluto y se han generado debates muy copados en cuanto a decisiones que yo no hubiese tomado y él sí y viceversa. Y siento que he aprendido mucho de eso”, dice.
Hay algo de esa mirada filosa que decanta por sí sola después de tantos años de trayectoria, pero también de su talento para reconocer qué puede tener una canción. López trabajó con artistas como Andrés Calamaro, Julieta Venegas, Miranda!, Vicentico y Diego Torres, una experiencia que inevitablemente afina el oído, la forma de leer una canción y de intuir hasta dónde puede llegar. Durante la grabación de Mientras busco la gloria, Luz pudo encontrarse con esa mirada de cerca. “Pasó mucho con Avión a Madrid, que yo no la veía, la verdad. Yo dije: ‘Es un gran tema, pero no sé si va a pegar mucho’. Y la realidad es que la gente lo tomó con mucho cariño y lo incorporó a su cotidianidad», comenta.
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El trabajo también involucró a un equipo de compositores. En el espacio podían terminar siete personas alrededor de una misma barra o un mismo verso, compartiendo ideas y discutiendo hasta encontrar una forma que funcionara. “Creo que es una de las cosas más lindas y dinámicas que tiene el estudio”, expresa.
Y después está lo que pasa cuando esas canciones salen del estudio. Al escuchar a la multitud cantar sus temas durante la gira, Luz descubre una forma inesperada de compañía: aquello que nació de una experiencia íntima encuentra del otro lado a personas que se reconocen en esas mismas palabras. “Qué bien, no estoy tan sola, a otros les pasa lo mismo”, resume. Esa devolución, que define como linda y a la vez tierna, transforma la melancolía y la nostalgia de las que tantas veces parte su escritura.
Ahora llega el turno de Córdoba. Será su primer concierto en la ciudad, una fecha que ya tiene marcada y que, cuanto más se acerca, también le despierta nervios. Para lo que viene, la artista dice que intenta no adelantarse demasiado. Está tratando de estar “mucho en el presente”, agradecer y aprovechar las oportunidades que aparecen a corto plazo, sin dejar de soñar. Entre sus objetivos están seguir creciendo, aprender y “seguir sacando musiquita”. Pero hay algo que considera todavía más importante: seguir encontrándose con el público.
Luz se presentará este sábado, a las 20, en Quality LAB (Av. Cruz Roja Argentina 200). Las entradas se consiguen a través de la web de Quality Center.








