Una jornada de trekking requiere algo más que un buen calzado y abrigo: la alimentación y la hidratación también forman parte del equipo. Elegir alimentos fáciles de transportar, que aporten energía y no resulten pesados puede ayudar a atravesar una caminata de varias horas con mayor comodidad. Desde su experiencia personal recorriendo las sierras cordobesas, María Laura Gauna, psicóloga, instructora de Yoga y Mindfulness, comparte algunas ideas para preparar la mochila y pensar qué comer durante una salida.
Las sugerencias que reúne esta nota forman parte de una búsqueda y experiencia personal de Gauna en torno al trekking, el movimiento y la alimentación, y no constituyen indicaciones médicas ni nutricionales. Su recorrido profesional combina la Licenciatura en Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba con su formación como instructora de Yoga y Mindfulness y una exploración personal de las sierras de Córdoba y de nuevas formas de habitarlas desde el cuerpo.
Para una salida de varias horas, Gauna sugiere llevar entre 1,5 y 2 litros de agua por persona, tomando como referencia su propia experiencia. De todos modos, la cantidad necesaria puede variar de acuerdo con la duración de la caminata, el clima, el desnivel, el esfuerzo físico y la disponibilidad de agua durante el recorrido.
El snack de marcha: pequeñas porciones, buena energía
Durante la caminata, Gauna propone optar por alimentos que puedan comerse fácilmente, sin cubiertos ni demasiada preparación. Frutos secos, frutas, barras de cereal o granola y huevo duro aparecen entre sus alternativas para llevar en la mochila.
La selección puede incluir:
- Frutos secos: nueces, almendras, maní o castañas.
- Fruta fresca: banana, manzana, mandarina o pera.
- Fruta deshidratada: pasas, dátiles o ciruelas.
- Barritas de cereal o granola.
- Mix de frutos secos y semillas.
- Huevo duro.
- Galletas integrales.
- Sándwich pequeño de queso y vegetales.
- Tortilla o mini omelette cortado en porciones.
- Una pequeña porción de chocolate, especialmente en días fríos.
La propuesta de Gauna es llevar porciones pequeñas y distribuirlas durante el recorrido, en lugar de concentrar toda la comida en una única pausa. La cantidad y frecuencia, sin embargo, dependerán de cada persona, del esfuerzo realizado y de sus necesidades particulares.

¿Qué llevar como almuerzo?
Si el trekking incluye una pausa para almorzar, la búsqueda de Gauna apunta a preparaciones livianas, fáciles de transportar y prácticas para comer al aire libre.
Entre las opciones aparecen:
- Sándwich integral de pollo, queso y vegetales.
- Wrap de pollo con hojas verdes y vegetales.
- Ensalada de pasta corta con verduras y huevo.
- Ensalada de arroz con vegetales y pollo.
- Tortilla de papa o verduras en porciones.
- Empanadas caseras de verduras o pollo.
- Tarta individual de verduras.
- Sándwich de hummus y vegetales.
- Fainá o tortilla de vegetales cortada en cuadrados.
La idea es evitar cargar preparaciones demasiado pesadas o difíciles de transportar. En el caso de alimentos perecederos, además, hay que contemplar las condiciones de conservación y el tiempo que permanecerán fuera de la refrigeración.
El agua es parte del equipo
Para Gauna, la hidratación es un elemento central de la preparación de una salida. Por eso, el agua ocupa un lugar prioritario dentro de la mochila.
Además de la botella principal, en recorridos largos puede resultar útil llevar una reserva adicional, especialmente cuando no existen puntos seguros para recargar.
El mate también puede acompañar el momento de descanso y encuentro, aunque el agua debería seguir siendo la principal fuente de hidratación durante la actividad.
Una mochila bien preparada
La propuesta de Gauna también contempla qué llevar puesto y qué reservar para la mochila.
Para llevar puesto:
- Zapatillas con buen agarre.
- Medias cómodas.
- Pantalón largo y confortable.
- Vestimenta en capas: remera o top, manga larga, buzo polar y campera.
- Cuellito.
- Gorra.
Dentro de la mochila:
- 1,5 a 2 litros de agua.
- Snack de marcha.
- Almuerzo fácil y liviano.
- Un par de medias de repuesto.
- Lonita o manta para sentarse y descansar.
- Medicamentos personales necesarios.
- Protector solar.
- Bolsa para guardar los residuos.
Opcional, según el recorrido:
- Equipo de mate.
- Mat de yoga.
- Abrigo adicional.
- Botella extra de agua.
- Jarrito o vaso.

Una salida responsable también se piensa desde la mochila
Hay un elemento que Gauna considera fundamental: todo lo que entra a las sierras debe volver con nosotros. Por eso, llevar una bolsa para los residuos permite guardar envoltorios, cáscaras y restos de comida hasta encontrar un lugar adecuado para desecharlos.
La premisa es sencilla: no dejar rastros del paso por el sendero.
Un menú práctico para el día
A partir de estas ideas, una combinación posible para una jornada de trekking podría ser:
Antes de salir: un desayuno habitual, adaptado a las preferencias y tolerancia de cada persona.
Durante la caminata: agua + una fruta + frutos secos, semillas o una barrita.
Almuerzo: wrap, sándwich integral, tortilla o una ensalada fría en una vianda pequeña.
Para el regreso: fruta deshidratada, frutos secos o una pequeña porción de chocolate.
Más que armar una mochila cargada de comida, la propuesta es pensar con anticipación qué alimentos serán realmente útiles durante el recorrido: opciones prácticas, fáciles de transportar y que puedan disfrutarse durante una pausa en el camino.
En el caso de personas con necesidades nutricionales específicas, enfermedades, medicación o dudas sobre hidratación y alimentación durante el ejercicio, estas sugerencias personales no reemplazan el asesoramiento de un profesional de la salud.
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