La vida de Emiliano Torres y su esposa, Marta Toledo, cambió por completo hace casi un año. Ambos son docentes provinciales y en octubre de 2025 el hombre comenzó a presentar síntomas repentinos: pérdida de memoria, confusión, desorientación y cambios en su personalidad. Comenzaron entonces un largo recorrido por consultorios y guardias médicas. Pero, según denuncia Marta, durante meses no lograron encontrar una explicación para lo que le ocurría.
“Nos tenían de acá para allá. Mi esposo no mejoraba. Decían que era estrés, que era cansancio. Nos mandan a hacer estudios pensando que era un ACV, pero no y él seguía igual”, comienza a relatar en diálogo con Hoy Día Córdoba.
Con el paso del tiempo, el cuadro se agravó. Emiliano comenzó a perder peso, presentó otros problemas de salud y tuvo que dejar de trabajar. También fue atendido en reiteradas oportunidades en la guardia del Hospital Ferreyra. “Se me descompensaba, entonces fui muchas veces a la guardia. Pedí muchas veces que lo dejaran internado, que le hicieran lo necesario. No me escucharon. Me decían que no, que no era nada”, cuenta Marta.
Finalmente, la intervención de una familiar médica que vive en Rosario permitió orientar el diagnóstico hacia una encefalitis autoinmune, una enfermedad poco frecuente que provoca inflamación del cerebro.
En julio, Emiliano fue internado durante cinco días y recibió corticoides como parte del tratamiento. Pero, según cuenta su esposa, continuaba con desorientación y pérdida de memoria. “Como él no responde a los corticoides y sigue con la misma desorientación, la pérdida de memoria, todo, tiene que ir directamente a rehabilitación”. Marta resume ese momento con una frase: “Me dejaron parada”.
“Una doctora muy buena me dice: ‘No, lo que te han dicho está mal, la enfermedad de él es muy rara. Y hay dos lugares muy especialistas que te van a ayudar, uno es Hospital Córdoba y otro es Fleni Buenos Aires’”, cuenta que le recomendaron.
La familia llegó entonces al Hospital Córdoba, donde comenzó un nuevo abordaje médico. Ahora necesitan realizar estudios sobre el líquido cefalorraquídeo para determinar si aparecen anticuerpos que permitan identificar qué está provocando la respuesta autoinmune y definir el tratamiento. Según Marta, Apross no autoriza uno de esos estudios, cuyo costo ronda los $1.200.000. “Apross no me quiere reconocer nada. No cubrieron un centavo de nada. De nada, ni una curita, nada”, denunció.
La mujer explica que el análisis puede requerir nuevas muestras. “Ese estudio lo podés hacer varias veces porque es un líquido que se saca y se va estudiando y el anticuerpo no siempre sale en la primera muestra”.
Marta asegura además que la familia tuvo que afrontar gastos vinculados con el tratamiento y cuestiona que la obra social no cubra los estudios que necesitan para continuar con el abordaje médico.

El reclamo por un diagnóstico temprano
Uno de los principales cuestionamientos de Marta está relacionado con el tiempo que llevó llegar al diagnóstico. Según sostiene, los primeros síntomas fueron interpretados como estrés o cansancio, pese a tratarse de un cuadro neurológico. “Él estuvo todo este tiempo con su cerebro inflamado y eso fue produciendo un daño. Y ellos no actuaron bien. Una persona nos dijo ‘ustedes los docentes siempre están estresados'».
La mujer considera que los profesionales deben estar preparados para reconocer esta enfermedad, especialmente cuando los síntomas aparecen en personas jóvenes. “Cuando va un paciente joven a decir que tiene pérdida de memoria, desorientación, todas las características, no pueden decirte que tiene estrés, está cansado o tiene síndrome del quemado, no es así”, aseguró.
Marta también tomó contacto con familias de otras provincias que atravesaron situaciones similares. Según cuenta, en Misiones existe una normativa vinculada con la atención de estos pacientes, algo que debería ocurrir en el resto de las provincias para tener mayor preparación y protocolos para detectar rápidamente estos casos.
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Y explica la urgencia con una comparación que utiliza para describir la enfermedad: “Esta enfermedad tiene el símbolo del fuego, que es como un incendio que está provocando adentro del cerebro y hay que apagarlo. Y si pasa el tiempo es peor”.
Uepc Capital recurrirá a la Justicia
Ante la negativa de Apross, Uepc Capital presentará un recurso de amparo para reclamar la cobertura de los estudios que Emiliano necesita.
Mientras aguarda una respuesta, la familia reclama que el proceso no se siga demorando. Para Marta, el pedido es simplemente para poder acceder a los estudios necesarios para conocer con mayor precisión qué está provocando la enfermedad y avanzar con el tratamiento de Emiliano. “No dejar que el cerebro se inflame y dañe a la persona hasta la muerte”, resumió su esposa.
Este martes a las 11, representantes del sindicato acompañarán a Marta Toledo a los Tribunales de la calle Caseros para realizar la presentación judicial.









