Las autoridades chilenas elevaron a 13 el número de personas fallecidas y a cuatro los desaparecidos como consecuencia del intenso temporal que desde el 16 de julio afecta a 10 de las 16 regiones del país, una emergencia que además dejó más de 63.000 personas incomunicadas, 3.469 damnificados y 24.459 viviendas con daños, de las cuales 100 fueron destruidas.
El nuevo balance fue entregado este miércoles por el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), cuya directora, Alicia Cebrián, advirtió que, aunque las precipitaciones cesaron en las zonas más afectadas, el peligro continúa debido a caminos cortados, rutas intransitables y ríos con caudales elevados.
«Todavía hay cortes de camino, cortes de ruta. Algunos ríos siguen con caudales bastante abundantes y no se descarta que puedan volver a aumentar durante el día», señaló la funcionaria.
Según el informe oficial, 63.515 personas continúan incomunicadas, mientras que 1.357 permanecen alojadas en albergues, principalmente en las regiones de Coquimbo, Valparaíso, Biobío y La Araucanía. Además, se contabilizan 16 personas lesionadas.
En cuanto a los daños materiales, Senapred informó que 100 viviendas quedaron completamente destruidas, 3.500 presentan daños mayores, unas 20.000 registran daños menores y cerca de 1.700 casas aún esperan ser evaluadas.
Las regiones de Coquimbo y Atacama, en el norte del país, concentran la mayor parte de las víctimas fatales y de los daños provocados por las lluvias e inundaciones. Allí también persisten cortes de agua potable, que afectan a 176.811 clientes en Coquimbo y a 5.079 en Atacama, además de interrupciones del suministro eléctrico.
Frente a la magnitud del desastre, el presidente José Antonio Kast decretó el pasado 20 de julio el estado de excepción de catástrofe para la región de Coquimbo y parte de Atacama, medida que permite el despliegue de las Fuerzas Armadas y la utilización de recursos extraordinarios para enfrentar la emergencia.
Las autoridades confirmaron además el envío de más de 150 toneladas de ayuda humanitaria hacia las zonas afectadas, incluyendo un segundo avión con nueve toneladas de suministros destinado a la región de Atacama.
Pérdidas millonarias y fuerte impacto económico
Mientras el Gobierno continúa evaluando los daños, gremios empresariales estimaron que las pérdidas económicas ya superan los US$400 millones, principalmente en el comercio, la agricultura y la pequeña y mediana minería.
La Multigremial Nacional calculó que unas 50.000 pymes debieron paralizar sus actividades, mientras que la Sociedad Nacional de Minería (Sonami) advirtió que más de 600 faenas mineras pequeñas y medianas permanecen detenidas en Atacama y Coquimbo.
Por su parte, la Cámara Nacional de Comercio estimó pérdidas cercanas a US$25 millones de dólares en el comercio minorista, mientras que el sector agrícola anticipó que el aumento en el precio de algunas hortalizas será transitorio y debería normalizarse una vez que se restablezcan las rutas.
Aunque las autoridades indicaron que no se esperan nuevas lluvias en Atacama y Coquimbo durante los próximos días, insistieron en mantener las medidas de precaución debido a la inestabilidad del terreno, los desbordes de ríos y los numerosos caminos que continúan interrumpidos. Entretanto, la Dirección Meteorológica de Chile mantiene la vigilancia por el ingreso de un nuevo sistema frontal que afectará la zona centro-sur del país en los próximos días.
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