La ex primera dama de Venezuela, Cilia Flores, detenida junto a su esposo, Nicolás Maduro, desde el 3 de enero por fuerzas estadounidenses, pidió a la Justicia de Nueva York que le otorgue prisión domiciliaria por motivos de salud.
Los abogados Mark E. Donnelly y Andrés Sánchez, integrantes de la defensa de Flores, solicitaron al juez federal Alvin K. Hellerstein su traslado a una residencia privada, bajo un régimen de vigilancia armada las 24 horas, monitoreo mediante GPS, visitas restringidas y llamadas telefónicas intervenidas, entre otras medidas.
“La Sra. Flores de Maduro es una mujer de 69 años que necesitará el tiempo suficiente para recuperarse de cualquier procedimiento médico en un entorno propicio para recuperar su salud. A pesar de los esfuerzos constantes del personal del MDC, un centro de detención no cuenta con las condiciones necesarias para dicha recuperación”, sostiene la defensa en la presentación judicial.
Según el escrito, la solicitud fue discutida con el Gobierno de Estados Unidos, que se opuso a la medida.
De acuerdo con los abogados de la ex primera dama, antes del operativo militar en Caracas, Flores se encontraba físicamente saludable y no tomaba medicación. Sin embargo, desde su arresto comenzó a recibir cuatro medicamentos.
En este sentido, los letrados sostienen que su estado de salud requiere atención médica fuera de prisión. Entre los argumentos mencionaron afecciones cardíacas y un deterioro físico registrado durante su detención.
Uno de los episodios más graves, según detallaron, ocurrió el 29 de julio, cuando Flores sintió una intensa presión en el pecho que, de acuerdo con médicos externos, podría haber correspondido a un infarto leve.
“Sin realizar un ecocardiograma adicional para comparar la función cardíaca con la de sus exámenes anteriores, no está claro cuál es el alcance del daño coronario que pueda haber sufrido”, indicaron los abogados. Además, señalaron que Flores requiere al menos un procedimiento cardíaco invasivo, como un cateterismo.
“Cilia Adela Flores de Maduro es la primera dama de la República Bolivariana de Venezuela y merece la oportunidad de esperar su juicio bajo arresto domiciliario, mientras se recupera de una cirugía cardíaca invasiva”, sostuvieron en la presentación.
El documento indica además que las palpitaciones se redujeron y que Flores perdió más de 11 kilos desde su encarcelamiento. Pese al deterioro físico, la defensa afirma que la ex primera dama intentó aumentar su actividad física, aunque aún presenta debilidad, taquicardia, dificultad para respirar, dolor en el pecho y mareos esporádicos.
“Cada vez que se ha presentado alguno de estos episodios, ha tratado de mantener una cierta apariencia de calma mientras se encuentra entre más de 40 detenidas que llevan a cabo su rutina diaria con distintos niveles de ruido, agitación y perturbaciones ocasionales”, subraya la presentación.
El escrito añade que Flores no duerme más de tres o cuatro horas por noche y que no puede encontrar ningún momento durante el día para descansar y recuperarse.
La defensa también recurrió a argumentos de inmunidad internacional, similares a los presentados días atrás en el caso de Maduro, quien solicitó al juez desestimar la acusación. En esa línea, los abogados de Flores afirman que fue “secuestrada” y que sufrió lesiones a manos de sus captores.
Además, sostienen que Flores no tiene antecedentes penales y que las acusaciones no prueban que represente un peligro para la comunidad estadounidense. También argumentan que no existe riesgo de fuga, ya que la ex primera dama quiere permanecer en Estados Unidos para apoyar a su esposo, quien continúa detenido.
Flores y Maduro enfrentan cargos por narcotráfico, lavado de dinero y corrupción, acusaciones de las que ambos se declararon inocentes.
El proceso se encuentra en una fase previa al juicio, cuyo inicio fue programado para el 1 de junio de 2027. El 17 de noviembre se realizará una audiencia en la que el juez Hellerstein escuchará los argumentos sobre las mociones para desestimar el caso.









