La escalada del conflicto entre Irán y Estados Unidos sumó un nuevo capítulo luego de que la Guardia Revolucionaria Islámica anunciara una serie de ataques contra instalaciones militares norteamericanas ubicadas en Bahréin y Kuwait. Según informó el organismo militar iraní, la ofensiva estuvo dirigida principalmente contra radares, sistemas de defensa aérea y centros de comunicaciones estratégicos.
En un comunicado difundido por la agencia iraní Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, Teherán sostuvo que las operaciones tuvieron como objetivo «castigar» a las fuerzas estadounidenses por su accionar en la región y debilitar su capacidad defensiva de cara a futuras acciones militares.
Las autoridades iraníes aseguraron que uno de los ataques destruyó un sistema de radar y defensa estadounidense ubicado en Al Muharraq, en Bahréin. Además, afirmaron haber alcanzado un sistema antiaéreo Patriot en Al Rifa mediante el empleo combinado de misiles y drones.
Objetivos militares en Kuwait
La ofensiva también se concentró en territorio kuwaití. De acuerdo con el comunicado, fueron atacados un radar de largo alcance, un centro de comunicaciones, sistemas de recepción satelital y equipamiento destinado a la defensa antimisiles de Estados Unidos.
Irán también reivindicó la destrucción de un hangar que albergaba drones MQ-9 en la base aérea Ali Al Salem y aseguró haber golpeado posteriormente la base Ahmed Al Jaber, donde, según su versión, fueron alcanzados un radar de alerta temprana, sistemas Patriot, un radar FPS-117 y equipos de comunicación satelital.
Tras los ataques, la Guardia Revolucionaria advirtió que estas acciones buscan despejar el camino para nuevas operaciones de mayor magnitud y anticipó que podrían producirse nuevas oleadas de misiles y drones contra objetivos estadounidenses en la región.
El Ejército iraní también reivindicó operaciones
En paralelo, las Fuerzas Armadas de Irán informaron que ejecutaron nuevos ataques contra instalaciones militares de Estados Unidos en Kuwait.
Según el Ejército iraní, misiles tierra-tierra impactaron sobre sistemas HIMARS desplegados en la base de Arifjan. Horas más tarde, también aseguraron haber atacado con drones edificios administrativos, antenas de navegación, un helipuerto del campamento Al Adiri y dependencias militares ubicadas en la base Ahmed Al Jaber.
Desde Teherán justificaron estas acciones al sostener que la presencia militar estadounidense ha alterado la estabilidad regional y afirmaron que sus operaciones buscan responder a esa situación.
Hasta el momento, las autoridades de Estados Unidos no habían confirmado oficialmente los daños ni se habían pronunciado sobre las afirmaciones realizadas por Irán. Mientras tanto, la situación mantiene en alerta a Medio Oriente ante el riesgo de una nueva escalada militar en la región.









