Que rápido pasó el tiempo. Llegó a su fin la Copa del Mundo de 2026, el evento deportivo más grande y visto del planeta. Y para despedirse de lo que se vivió en el último mes, nada más justo que recordar y destacar los momentos más llamativos e inolvidables en clave geopolítica.
Si de información, datos y análisis se trata, con el Mundial Masculino de Fútbol podemos hacer un festín. En ese contexto, Hoy Día Córdoba dialogó con la licenciada en Relaciones Internacionales Agustina Bonatti, quien repasó distintos episodios geopolíticos que tuvieron lugar durante el Mundial 2026.

Como primer punto de su análisis, Bonatti sostiene que no es posible separar el fútbol de la política. “Lo aceptamos como estrategia técnica, pero no cuando llega la hora de tomar decisiones dentro de la organización”, afirma.
En esa línea, Bonatti recordó uno de los episodios más insólitos y cuestionables del Mundial 2026: la llamada del jefe de Estado estadounidense, Donald Trump, al presidente de la FIFA, Gianni Infantino. El hecho ocurrió tras la expulsión del delantero Folarin Balogun en el partido contra Bosnia y Herzegovina. Trump reconoció haber contactado a Infantino para revisar la tarjeta roja. Como consecuencia, la FIFA dejó sin efecto la sanción por un año, lo que le permitió al jugador disputar el encuentro de octavos de final ante Bélgica.
Sobre ese episodio, Bonatti destacó que la FIFA, pese a ser una organización sin fines de lucro, es un actor de peso dentro del sistema internacional y mantiene un vínculo estrecho con los Estados. “Eso quedó en evidencia con la llamada que el presidente Trump reconoció haber realizado. El único antecedente de una situación similar fue en la semifinal del Mundial de Chile de 1962 con Brasil, cuando las reglas no estaban tan claras como en lo están en la actualidad”, señaló.
En otro punto de su análisis, Bonatti abordó los mensajes políticos y las sanciones disciplinarias, cuya aplicación -según sostuvo- varía según el país involucrado. En un evento tan masivo y visible como la Copa del Mundo, además del fútbol, se ponen en juego numerosos intereses. Por más que se insista en separar la política de esos intereses, la FIFA no deja de ser un organismo manejado por seres humanos que, en palabras de Bonatti, “están permeadas por lo que les pasa y la objetividad no sería su mayor característica”.
En este sentido, la analista internacional recuerda el artículo del Código Disciplinario de la FIFA, que sostiene que se debe imponer sanciones al “empleo de gestos, palabras, objetos o cualquier otro medio para transmitir mensajes improcedentes en un evento deportivo, en particular, mensajes de naturaleza política, ideológica, religiosa u ofensiva”. Sin embargo, cuestiona: “¿Qué entendemos como político?”
A modo de ejemplo, Bonatti recordó que Rusia fue sancionada en 2022 por el inicio de la guerra en Ucrania y por ello hace dos ediciones que no participa del Mundial. Siguiendo esa lógica, la analista internacional afirmó que resulta difícil entender por qué Estados Unidos jugó y fue sede de la Copa del Mundo mientras bombardeaba Irán.
Islas Malvinas, presente
Siguiendo con esa línea de análisis, Bonatti puso el foco en la cuestión de las Islas Malvinas, otro de los temas que trascendió al fútbol durante el Mundial 2026. Para la especialista, el cruce entre Argentina e Inglaterra volvió a demostrar que el deporte y la política conviven incluso cuando se intenta negarlo. “No tiene sentido insistir en separar. Hoy los mensajes políticos están en todos lados y se propagan en medio segundo a través de las redes sociales”, subrayó.
El reclamo “Las Malvinas son argentinas” es una consigna histórica que mantiene viva la Selección Argentina y que volvió a cobrar gran notoriedad internacional cuando los jugadores de la “Albiceleste” exhibieron una bandera con dicha frase en la cancha tras derrotar a Inglaterra en las semifinales del Mundial de 2026.
“Este sentimiento lo tenemos en nuestro ADN nacional, por lo que vamos a seguir luchando. No solo eso, sino que el Mundial generó una acción más en nuestra malvinización, acompañada por un contexto particular: el partido entre Argentina e Inglaterra se disputó días después de que el Comité de Descolonización de la ONU instara al Reino Unido a retomar las negociaciones y rechazara su argumento de la libre determinación de los pueblos”, expresó.
Además, Bonatti recordó que, inmediatamente después de finalizado el partido, la Cancillería Argentina publicó un comunicado en el que denunció el paso del buque de la Marina Real Británica HMS Medway por el mar territorial argentino sin aviso previo, lo que, según el Gobierno argentino, violó el intercambio de información acordado en el Acuerdo de Madrid II, firmado en 1990.
Revelaciones y destaques del Mundial 2026
Más allá de las cuestiones políticas, Bonatti también puso el foco en algunas de las grandes historias que dejó la Copa del Mundo de 2026.
“Si de algo nos vamos a acordar en la posteridad será de cómo se hizo grande la selección de Cabo Verde, que logró conformar un plantel a partir de la captación y convocatoria de hijos y nietos de inmigrantes caboverdianos radicados en el extranjero, sumado a una liga local semiprofesional integrada por 12 clubes provenientes de sus 11 ligas regionales”, destacó Bonatti.
Al mismo tiempo, resaltó que Cabo Verde no perdió ninguno de sus partidos mundialistas en los 90 minutos reglamentarios, hizo sufrir a los argentinos en 16avos y festejó cada empate como una gran victoria. No menos importante, el seleccionado caboverdiano fue el único que no sufrió goles de España, el actual campeón del mundo.
Tampoco fue menor cómo se volvió viral la tradición del remo vikingo de los noruegos. “Se convirtió en todo un símbolo dentro de la cancha, un sello de identidad que también llegó al Parlamento el 19 de junio, después de la victoria por 4-1 sobre Irak, en el primer Mundial de Noruega desde 1998”, resaltó la analista internacional.
Bonatti también recordó los sucesos del 29 de junio. Ese día, el Sur Global dejó a dos potencias colonizadoras fuera del camino hacia la Copa del Mundo. Paraguay hizo historia al eliminar a Alemania, mientras que, horas más tarde, Marruecos venció a Países Bajos, dos selecciones europeas consideradas fuertes y candidatas al título.
Por otro lado, y retomando la cuestión política, Bonatti destaca una figura que marcó el Mundial de 2026: Michel Nkuka Mboladinga, conocido como “Lumumba Vea”, el hincha de la República Democrática del Congo que se transformó en una estatua humana en medio de la tribuna. Su caracterización y postura es un homenaje a Patrice Lumumba, primer ministro de la República Democrática del Congo tras la independencia y un histórico líder de la lucha anticolonial en África.
Si bien los problemas con su visa le impidieron acompañar a la República Democrática del Congo durante gran parte del Mundial, la caracterización que Lumumba Vea hizo de Patrice Lumumba trascendió las tribunas y permitió que relatores, periodistas y miles de espectadores conocieran un poco más sobre la historia del líder independentista y de su país.
Asimismo, Bonatti también recordó que, en medio del Mundial 2026, se vivió la dolorosa despedida del jugador sudafricano Jayden Adams. El futbolista fue hallado muerto el 11 de julio en Ciudad del Cabo, días después de regresar del evento deportivo. Si bien las causas de su muerte no trascendieron, la noticia dio lugar a hablar sobre la importancia de la salud mental, un tema que muchos jugadores argentinos suelen poner sobre la mesa en sus entrevistas cuando tienen la oportunidad.
Asimismo, Bonatti también recordó que, en medio del Mundial 2026, se vivió la dolorosa despedida del jugador sudafricano Jayden Adams. El futbolista fue hallado muerto el 11 de julio en Ciudad del Cabo, días después de regresar del evento deportivo. Si bien las causas de su muerte no trascendieron, la noticia dio lugar a hablar sobre la importancia de la salud mental, un tema que muchos jugadores argentinos suelen poner sobre la mesa en sus entrevistas cuando tienen la oportunidad.
La final: Argentina vs España
Acerca de la final de la Copa del Mundo, Bonatti destacó el vínculo histórico que une a las dos selecciones finalistas. Argentina alberga la mayor población de ciudadanos españoles fuera de España, mientras que el país ibérico concentra la mayor comunidad de inmigrantes argentinos de Europa y la sexta colectividad extranjera más numerosa de su territorio. A ello se suma la relevancia del vínculo económico: España constituye el segundo socio comercial de la Argentina dentro de la Unión Europea, solo por detrás de los Países Bajos.
Sin embargo, para Bonatti, el significado de la final trascendió tanto el resultado deportivo como la geopolítica y las relaciones históricas entre ambos países.
“¡Qué Selección la nuestra! Qué podemos decir más que este equipo nos enseñó que las emociones humanizan, que vale la pena dar pelea hasta el final, que alzar la voz puede cambiar la historia, que nadie gana solo y, lo que a mí más me enorgullece: la Selección demostró que en un mundo tan individualista a los argentino aún nos emociona lo colectivo”, expresó.
Esa reivindicación de lo colectivo marcó el eje final de su análisis. Bonatti sostuvo que esa dimensión forma parte de la identidad argentina y que se manifestó en cada uno de los partidos del seleccionado. En ese sentido, vinculó ese sentimiento con la memoria colectiva y con la persistencia del reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas: “También es algo que se ve en la memoria del pueblo, aquella que sigue el reclamo de lo que nos pertenece, ese reclamo que no prescribe, no se resigna y no se abandona. Hoy de nuevo, hoy más que nunca: ¡Gracias Selección! Y sí, ¡Las Malvinas son argentinas!”, concluyó.



















