Luego de la derrota republicana en las elecciones legislativas, en las que los demócratas recuperaron el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado estadounidense, la guerra con Irán apareció como uno de los principales factores detrás del revés electoral.
Así lo planteó el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, quien publicó un extenso mensaje en sus redes sociales en el que reflexionó sobre el descontento generado por la guerra en Medio Oriente, iniciada a fines de febrero, y reclamó una discusión honesta sobre los motivos del resultado electoral.
“La razón por la que perdimos es la guerra. El propio presidente lo dijo anoche”, escribió, en referencia a un conflicto que atravesó la campaña y que, según su análisis, provocó un fuerte rechazo entre distintos sectores de la base republicana.
En esa línea, Vance planteó la necesidad de discutir si el costo político de la intervención militar había valido la pena. «Si alguien quiere argumentar que valió la pena, que perder el Senado durante los próximos seis años fue un costo aceptable, que lo diga. Que defienda que fue un precio que merecía pagarse. Se puede estar de acuerdo o no, pero al menos sería una postura honesta», añadió.
El vicepresidente también mencionó cuatro motivos que, según una encuesta citada por uno de sus consultores, explicaban el alejamiento de esos votantes: poner fin a la guerra, concentrarse en el costo de vida y la inflación, priorizar los intereses de Estados Unidos y modificar la relación con Israel.
Por otra parte, recordó que, antes de los comicios, los datos de participación habían generado optimismo en su equipo. En varios estados, los votantes republicanos concurrieron a las urnas en números similares a los de 2024. Sin embargo, advirtió que esa asistencia no necesariamente se había traducido en apoyo a su partido.
«Nuestros votantes están saliendo a votar, pero puede que no voten por nosotros», recordó que le había advertido uno de sus analistas. Tras conocerse los resultados, consideró que aquella evaluación había sido acertada: el problema no había sido la participación, sino que muchos electores de Trump y Vance cambiaron su voto.
Vance reconoció, además, que el mensaje económico del oficialismo pudo haber sido insuficiente durante la etapa final de la campaña. No obstante, insistió en que el conflicto bélico fue la causa central de la derrota y cuestionó a quienes intenten explicar el resultado sin abordar esa cuestión.
«Todo el mundo sabe por qué perdimos. Y cualquier conversación franca sobre hacia dónde vamos desde aquí tiene que empezar por ahí», sostuvo. Asimismo, anticipó que habrá discusiones internas dentro del Partido Republicano sobre el rumbo que deberá tomar el espacio.
Trump respaldó el diagnóstico de su vicepresidente, aunque defendió su decisión de intervenir militarmente en Irán y descartó cualquier cambio de rumbo. “Creo que es mayormente cierto porque subió un poco el precio de la gasolina a corto plazo”, afirmó.
Sin embargo, ratificó que volvería a ordenar los ataques si tuviera que tomar nuevamente la decisión. “Pero, al mismo tiempo, si tuviera que volver a hacerlo, lo haría de nuevo, porque, a largo plazo, es la única solución. No se puede permitir que Irán tenga un arma nuclear”, agregó.
Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenaron los ataques contra Irán el 28 de febrero. Entre los objetivos iniciales de la ofensiva figuraban destruir la industria nuclear y el arsenal de misiles iraníes, además de impulsar un levantamiento popular contra el gobierno. Sin embargo, ninguno de esos propósitos se concretó y la intervención militar, por el contrario, profundizó la inestabilidad en Medio Oriente y extendió el conflicto a otros países de la región.
Durante la entrevista, Trump también fue consultado sobre si se arrepentía de la manera en que había cerrado la campaña electoral. Su respuesta fue negativa: “Si yo hubiera estado en la boleta, habríamos ganado”, aseguró.
El presidente atribuyó el resultado a la dificultad de trasladar el entusiasmo que despertaron sus actos de campaña hacia los candidatos republicanos que sí competían en las boletas. Al recordar la recepción que tuvo en sus mítines, habló de un respaldo «tremendo» y «bastante increíble», aunque reconoció que ese apoyo no se tradujo en votos para el resto del partido.
En cuanto a su futura relación con el Congreso, que ahora estará bajo control demócrata, Trump se mostró abierto a negociar, aunque con condiciones. “Probablemente me lleve bien con los demócratas a menos que quieran ser destructivos”, señaló, al tiempo que recordó que cuenta con «el poder de veto».
La reacción de Irán
En tanto, el gobierno iraní celebró el resultado de las elecciones de medio término y presentó la derrota republicana como un triunfo político propio. Las autoridades iraníes vincularon el revés electoral de Trump con lo que consideran una derrota estratégica de Washington en el campo de batalla y en el Estrecho de Ormuz.
“La nación iraní ha infligido a Trump una derrota estratégica en el campo de batalla y en el estrecho de Ormuz, y una DERROTA POLÍTICA en Washington”, escribió en X el jefe de seguridad iraní, Mohsen Rezaei, quien utilizó mayúsculas para enfatizar su mensaje, en un recurso habitual del mandatario estadounidense. Además, lanzó una advertencia: “Quien se atreva a atacar a Irán pagará el precio”.
En la misma línea, miles de iraníes se congregaron frente a la antigua embajada de Estados Unidos en Teherán para celebrar el resultado electoral. Durante la manifestación, los cánticos de “¡Muerte a Estados Unidos!” y “¡Muerte a Israel!” resonaron en el centro de la capital, mientras los asistentes ondeaban banderas iraníes y exhibían pancartas contra Washington y Tel Aviv.
Las repercusiones también llegaron desde las máximas autoridades del país. El líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, advirtió este miércoles que ni los cambios partidarios en Estados Unidos ni las concesiones a Washington pondrán fin a la hostilidad estadounidense hacia la nación iraní.
“Si aún existen individuos que depositan incluso la más mínima esperanza en un cambio en el comportamiento de Estados Unidos o en los cambios partidistas dentro del sistema hegemónico, o que imaginan que otorgar concesiones a Estados Unidos puede disuadirlo de su hostilidad hacia la nación iraní, están gravemente equivocados”, expresó en un mensaje por el aniversario de la toma de la embajada estadounidense en Teherán, ocurrida en 1979.
En ese sentido, Jamenei sostuvo que la única manera de alcanzar un estado de “disuasión absoluta” es continuar fortaleciendo a Irán. Además, remarcó que “la solidaridad y la unidad nacionales, así como la cohesión social, representan los pilares fundamentales del éxito”.
Por último, el líder supremo advirtió que, si se repiten los “actos de agresión”, la lucha iraní se extenderá a una esfera mucho más amplia.
A las declaraciones se sumó el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, quien también celebró el resultado electoral a través de una publicación en X. “Por conciencia o por los costos de la vida, los estadounidenses dijeron NO a la guerra, y nosotros respaldamos este mensaje”, afirmó.










