Tras semanas de presiones internas, el primer ministro británico, Keir Starmer, anunció este lunes que renunciará como líder del Partido Laborista y puso en marcha el calendario para su salida del Gobierno, apenas dos años después de haber llegado al poder con una contundente victoria electoral.
En este contexto, Starmer confirmó que permanecerá como primer ministro interino hasta que el partido elija a un nuevo líder. Entre los nombres que suenan para sucederlo sobresale el del alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham, quien la semana pasada ganó una elección especial para ingresar al Parlamento británico con la mira puesta en disputar el liderazgo laborista y, eventualmente, el del país.
“La pregunta que hace mi partido ahora es si soy la persona mejor posicionada para liderarnos en las próximas elecciones generales”, dijo Starmer. “He escuchado la respuesta de mi grupo parlamentario y la acepto con buenas formas”.
Y añadió: “Un nuevo líder del Partido Laborista, y por ende del Reino Unido, asumirá el cargo en septiembre. Haré todo lo posible para garantizar una transición ordenada. También brindaré a mi sucesor mi apoyo total e incondicional”, expresó durante un discurso pronunciado frente al número 10 de Downing Street.
Además, agradeció a sus amigos y compañeros por su compromiso, servicio y apoyo. Emocionado, aseguró que su prioridad será ahora dedicarse plenamente a su familia: ser “el mejor marido posible” para su esposa, a quien definió como “un pilar” a su lado, y “el mejor padre que pueda” para sus hijos, a quienes describió como “su orgullo y su alegría”.
La emoción le quebró la voz hacia el final de su breve declaración, observada por empleados, ministros del gabinete y decenas de periodistas.
El sexto primer ministro en 10 años
Starmer se convertirá en el sexto primer ministro británico en una década en abandonar el cargo antes de completar el ciclo político previsto. El anuncio llega, además, un día antes de que Reino Unido conmemore el décimo aniversario del Brexit, que resolvió la salida del país de la Unión Europea (UE), una decisión que continúa impactando en la economía y la política británicas.
Tras semanas insistiendo en que lucharía por mantenerse en el cargo, terminó cediendo ante la creciente presión de sectores de su propio partido para abrir paso a un nuevo liderazgo capaz de revertir el deterioro de la imagen del Gobierno. Desde la contundente victoria electoral de 2024, tanto su popularidad como la del Partido Laborista han registrado una marcada caída.
Entre las principales razones, analistas internacionales señalan las dificultades para cumplir promesas clave de campaña, como impulsar el crecimiento económico, mejorar los servicios públicos y aliviar el costo de vida. Asimismo, se vio envuelto en controversias, entre ellas la designación de Peter Mandelson —amigo del fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein— como embajador británico en Estados Unidos.
Por otro lado, el Partido Laborista pierde terreno entre votantes progresistas frente al crecimiento del Partido Verde y enfrenta el ascenso de Reform UK, la fuerza antiinmigración encabezada por Nigel Farage.
Un posible sucesor: Andy Burnham
Burnham, referente del ala izquierda laborista, anunció su intención de suceder a Starmer y aseguró que la dimisión del líder marca “el inicio de una transición”.
Las posibilidades de que se convierta en líder sin necesidad de una contienda aumentaron este lunes, cuando Wes Streeting, ex ministro de Salud y una de las figuras que había manifestado su intención de competir por el liderazgo, anunció públicamente su respaldo a Burnham. Considerado un referente del ala derecha del partido, Streeting sorprendió con su apoyo al alcalde del Gran Mánchester, conocido en la política británica como “el rey del Norte”.
Por su parte, Burnham fue investido la semana pasada como miembro del Parlamento británico, requisito indispensable para aspirar al cargo de primer ministro. Tras prestar juramento, pidió que la transición abierta por la salida de Starmer se convierta en una oportunidad de renovación tanto para el Partido Laborista como para el país.
Starmer informó que el proceso de nominaciones para elegir a su sucesor comenzará el 9 de julio y que el nuevo líder deberá estar en funciones cuando el Parlamento regrese de su receso estival, el próximo 1 de septiembre.
Mensajes desde el escenario internacional
La posible salida de Starmer generó reacciones incluso antes de que se formalizara el anuncio. El domingo, el presidente estadounidense Donald Trump publicó un mensaje en su red social en el que vinculó la situación del primer ministro británico con dos de los temas que más ha criticado de su gestión: la inmigración y la política energética.
“Keir Starmer renunciará como primer ministro del Reino Unido. Fracasó estrepitosamente en dos temas muy importantes: INMIGRACIÓN Y ENERGÍA (¡ABRAN EL PETRÓLEO DEL MAR DEL NORTE!). ¡Le deseo lo mejor!”, escribió Trump.
Las declaraciones reflejan el deterioro de una relación que comenzó de manera cordial, pero que se fue tensando por desacuerdos en asuntos internacionales, entre ellos el conflicto con Irán, del que Londres decidió mantenerse al margen.
Sin embargo, mientras enfrentaba crecientes dificultades en el frente interno, Starmer cosechó reconocimiento en el escenario internacional. Diversos líderes occidentales destacaron su papel en la coordinación del apoyo europeo a Ucrania frente a la invasión rusa y sus esfuerzos por contener las consecuencias económicas y diplomáticas derivadas de la escalada de tensiones con Irán.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue una de las voces más elogiosas. “Puede tomarles a muchos líderes años convertirse en el estadista en el que te convertiste en apenas dos años”, escribió en X. “La seguridad europea y ucraniana es más fuerte gracias a ti. Gracias, querido Keir”, subrayó.
Aunque numerosos legisladores laboristas se alinearon con la candidatura de Burnham, otros sostuvieron que Starmer fue tratado con dureza por su propio partido. El diputado londinense Neil Coyle cuestionó en redes sociales lo que describió como “la perspectiva de un arreglo total” impulsado por la presión mediática y advirtió que las dificultades que enfrenta el país exceden a cualquier líder individual.
“Cuando el próximo líder no pueda cambiar de la noche a la mañana a Trump, Irán, Ucrania, Putin, Musk, el sesgo editorial de las transmisiones y el sesgo de los algoritmos, también pedirán su cabeza. Mejor mantener esa guillotina afilada”, escribió.
De concretarse su salida, una próxima cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) podría convertirse en la última gran aparición internacional de Starmer como jefe de Gobierno del Reino Unido.










